ESPECTACULOS OPINION

Un viaje a nuestra alma oscura

PERFIL COMPLETO

La causa de la adicción con Breaking Bad es obvia: es un show extremadamente bien hecho. Es inteligente a la hora de encarar cada pequeña instancia de género o fuera de él, y se nota un sentido creativo superior: sorprende en lugares donde hacía rato que una serie no sorprendía.

“Bien actuada”, “bien escrita” y “bien filmada” no son garantías de calidad, por eso es útil distinguir qué es especial en Breaking Bad y cómo eso le habla a nuestro paradigma cultural: es una historia con la que la gente se conecta por la idea del hombre que elije hacer un viaje a su forma más oscura.

La pregunta “¿de qué sómos capaces en las circunstancias más extremas?” es el alma de Walter White.
Desde la fundacional Los Soprano (el instante donde Tony mató a alguien fue nuevo para la TV) hasta aquí, Breaking Bad logra diferenciarse porque el hombre común es protagonista de una serie que cambió la forma de la TV de ser adulta. ¿Cómo pasó? Las publicidades ya no poseen el control, que pasó a los escritores: mi libro Difficult Men: Behind the Scenes of a Creative Revolution: from The Sopranos and The Wire to Mad Men and Breaking Bad muestra, justamente, el ascenso de los escritores más el hambre por historias adultas en el Hollywood CGI y cómo eso terminó siendo la base de esta revolución/edad dorada de la televisión.

The Wire tenía que ser una historia de policías, Los Soprano, de gangsters: Breaking Bad no. Además, jugaba como nunca una serie lo hizo con el ideal americano de reinventarse a sí mismo. Oprah dice que uno tiene que ser su mejor forma posible: ¿qué pasa entonces si tu mejor forma posible es un zar de la droga en el desierto fronterizo con México?

*Especialista en televisión.



Brett Martin*