ESPECTACULOS SABRINA GARCIARENA

“Una luna de miel convertida en película de terror”

Terminó de rodar B-Aires. Opina que el narcotráfico es el gran problema del país. La relación entre la maternidad y su carrera.

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Foto:Nestor Grassi
A los 31 años, Sabrina Garciarena terminó de filmar B-Aires bajo la dirección de Marcelo Pérez Cubells mientras disfruta del primer año de vida de su primogénito, León, que concibió con el periodista Germán Paoloski. “Es una luna de miel que se transforma en una película de terror”, describe Garciarena a PERFIL. La actriz  interpreta a Trini, la esposa de Benjamín Vicuña, quienes residen en Barcelona, pero que en un viaje a Buenos Aires son víctimas de una red de secuestradores narcos.  
—¿Cómo armaste tu personaje?
—Si bien yo leí sobre casos de secuestros, Marcelo (el director) tiene mucha información, se informó bien de cómo es el narcotráfico en Argentina, que es muy diferente a Colombia, pero que en los últimos tiempos es el gran problema social del país. Mucha de la gente que roba está muy drogada y se pone violenta. Según lo que me dijo Marcelo el tráfico de drogas entre Argentina y España es algo común, te diría de casi todos los días, y cada tanto cae gente presa, como pasó con las modelos con las narcovalijas y que son casos difíciles de probar.
—El narcotráfico creció de manera exponencial en los últimos años en Argentina: crímenes, sicarios, ¿pensás que es una batalla perdida?
—Creo que desde hace un tiempo se tiene que hacer un replanteo de las leyes y fundamentalmente el tema de la seguridad. La persona tiene que confiar en el policía que supuestamente te cuida y eso, lamentablemente, no sucede o como ciudadanos nos cuesta porque tampoco todos los policías son corruptos. Por eso pegó mucho la serie de Pablo Escobar, se vio reflejado lo que es, y si bien eso sucedió en otro país hay algunos puntos en común de modo como que si no transás fuiste.
Garciarena acumula diez títulos argentinos (tres en España) entre las que se encuentran Felicitas (2009) y Sola contigo (2012) y espera que en los próximos meses se estrene el largometraje de época Los inocentes, de Mauricio Brunetti, que rodó en sus primeros días de embarazo. Segura y apasionada, dice que la dulce espera jamás le imposibilitó el desarrollo laboral: “No dejé la carrera por mi hijo. Nunca lo sentí así”.
—¿Quiénes te ayudan con la crianza?
—Nuestras familias funcionan como equipo y con Germán nos ayudamos mutuamente. Tenemos la teoría de que los abuelos de León tienen que disfrutar a los nietos y no que tengan que criarlos, por eso tenemos a Lía, que nos ayuda desde que tiene un mes y medio, y para él es una abuela más. Si llegamos a salir un fin de semana a la noche por algún compromiso, se queda con los abuelos, pero eso pasa esporádicamente.
—¿Te da culpa dejarlo?
—Sí, un poco, y lo extraño. En la película tuve rodajes nocturnos y horarios complicados, pasando doce horas afuera de casa, y quizá me pasa sentir la necesidad de darle la teta, como que mi cuerpo lo necesita más yo a él que él a mí. León se porta bárbaro en mi casa cuando no estoy, está bien cuidado, está en su hábitat.

Gustavo Mendez