ESPECTACULOS LEY DEL ACTOR


Una norma incompleta que profundiza la brecha

Ya se cumplió un año desde que Cristina Kirchner presentó el anteproyecto, pero aún resta reglamentar artículos. La Asociación de Actores recauda, pero no giraría a AFIP ni a Anses.

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A días de cumplirse un año de que Cristina Kirchner presentara el anteproyecto de la Ley del Actor, aún quedan artículos por reglamentar y puntos no del todo claros. La norma, que fue sancionada en octubre de 2015, surgió –tras una serie de largos reclamos– como una promesa para aquellos trabajadores de la actuación que nunca habían gozado de beneficios como vacaciones pagas, aguinaldo y jubilación. Sin embargo, cuando la legislación entró en vigencia el 1º de enero pasado, generó una disputa entre los artistas que la apoyan y quienes la critican. Comunicados a favor y en contra, chicanas en los medios, peleas entre colegas y silencio fueron lo que finalmente generó la Ley 27.203.

Uno de los principales puntos de discordancia es que si bien la norma está en vigencia, al no estar reglamentados algunos artículos, la Asociación Argentina de Actores (AAA) no puede transferir aún a AFIP y Anses el dinero que recauda en concepto de cargas sociales. “Estoy de acuerdo con la ley para que la gente tenga jubilación y obra social, pero lo que quiero es que quede claro adónde va la plata”, sostiene Aníbal Pachano, quien cuenta que estuvo en contra de la normativa desde el principio porque “nadie estaba enterado de lo que estaban tratando”.
Según la información brindada por la AAA, el organismo está habilitado y tiene la obligación de recaudar el monto de las cargas sociales porque, al momento de reglamentarse en su totalidad, deberán entregar lo aportado retroactivamente al primer día en que entró en vigencia.

Otro de los puntos en conflicto es si el hecho de que los productores deban abonar un 35% más para las cargas sociales de los actores reduciría la cantidad de producción nacional. En ese sentido, el productor teatral y senador por la UCR hasta diciembre pasado, Nito Artaza, desmiente que la legislación sobre el actor sea un punto de inflexión para continuar con la producción y apunta al negocio de los teatros. “Yo soy empresario y tengo que pagar las cargas sociales como al sonidista o a cualquier trabajador. Si sacás toda la ecuación, díganme quién gana en el monopolio del teatro. El negocio no es rentable hoy por el tarifazo, la ley sería un tema más, pero no es un motivo para producir menos”.

Otro de los cuestionamientos tiene que ver con el trabajo discontinuo. Recientemente, la producción de la obra de teatro Peter Pan, en la que actúan Gabriel “el Puma” Goity, Fernando Dente, Natalie Pérez y Angela Torres, decidió cancelar una gira por el interior del país dado que ofrecerían ocho funciones en menos de treinta días, pero las cargas correrían por el mes entero. En otro orden, el productor teatral Carlos Rottemberg sostiene que siempre defendió la relación de dependencia, pero que se necesitaba una ley especial para los artistas. “Esto, que tardó setenta años en estudiarse, de la noche a la mañana salió sin ningún tipo de estudio, a tal punto que ha logrado dividir a los propios actores”.
 
“Se cumple un año de la presentación del proyecto, pero detrás de eso hay cuarenta años de lucha, y lo que hace es reafirmar que los convenios colectivos de trabajo que tenemos del 73 y del 75 no son un invento, no son una cosa que salió de la nada”, se defiende Alejandra Darín, titular de la AAA. Asimismo, explica que el beneficio de la norma es equipararlos al resto de los trabajadores pero no sólo en los mismos derechos, sino también en las mismas obligaciones, en referencia al aporte para las cargas sociales. “La Ley está en la etapa de reglamentación, está siguiendo los pasos que tiene que seguir con las instancias que corresponden. Lleva un tiempo que nos excede; las leyes tienen otros tiempos y hay que esperar y respetarlos”, concluye.


De temores y honores

PERFIL consultó a más de treinta actores, tanto a quienes estuvieron a favor desde el primer momento como a quienes se mostraron en contra, pero en la gran mayoría de los casos se negaron a hablar y adjudicaron posibles ataques mediáticos por parte de los colegas o simplemente reconocieron que participaron de algún comunicado para apoyar o criticar sin estar realmente al tanto de las implicancias de la ley.

“El resto de los actores no hablan porque tienen miedo”. Así Aníbal Pachano resume por qué los artistas no quieren referirse públicamente a la norma. Asegura que desde la AAA los trataron de ignorantes por criticarla.
Alejandra Darín niega haber tratado en algún momento de ignorantes a sus colegas, y explica que por eso desde la Asociación no hablan a modo personal, para no ser malinterpretados.

Leticia Martínez