INNOVACION BIOMETRIA Y FINANZAS

El cuerpo se convierte en el ‘password’ ante los bancos

Aplicaciones que registran la cara del usuario para que se acceda mediante un parpadeo y cajeros automáticos que operan con huellas dactilares, son las últimas tecnologías que introduce la banca tradicional en el país.

DESAFIO FINTECH. Los bancos tradicionales, obligados a adaptarse ante nuevos competidores.
DESAFIO FINTECH. Los bancos tradicionales, obligados a adaptarse ante nuevos competidores. Foto:Shutterstock
Acceder a fondos para un emprendimiento sin tener que presentarse físicamente en la sucursal, pagar cheques a través del celular, poder usar el cajero sólo con la huella dactilar, y que solamente con la cara de uno se pueda entrar a la banca móvil. Pensando en un futuro que cada vez se parece más a un capítulo de Black Mirror donde la tecnología es parte de una persona, la banca argentina empieza a apostar a la innovación con todo tipo de cambios en los servicios, en un intento por adaptarse a la competencia de las empresas de tecnología y finanzas (fintech).

Un ejemplo del espacio cada vez más chico que separa al usuario y al banco es la instalación de lectores de huellas digitales por parte del Grupo Petersen en su Banco de San Juan, con planes de instalar más en el resto de los bancos del grupo. La innovación, iniciada e implementada por la red de cajeros Link, es la primera de su tipo en el país y es producto del trabajo previo de la empresa de cajeros con la Anses en el registro de las huellas de jubilados para el trámite de su prueba de vida. Con este cambio, un usuario podría acceder a sus fondos y hasta hacer extracciones en cualquier cajero de Link sin necesidad de usar su tarjeta de débito, una vez establecida su huella en el banco del cual es cliente.

Expansión. Desde la empresa esperan que para fin de año se instalen entre 900 y mil de estos aparatos en sus cajeros, y fuentes dentro de Link estiman el costo de cada aparato cerca de los 100 dólares.
“Nuestro gran incentivo no es sólo ser los primeros en aplicar tecnologías nuevas, porque a la larga todos te alcanzan en ese frente”, explica Marcelo Buil, director comercial de los bancos del Grupo Petersen.
Si bien las innovaciones más “llamativas” son las que facilitan los medios de pago, según el ejecutivo, los objetivos del grupo bancario también incluyen el acceso al financiamiento, evidenciado por sus micrositios donde las empresas pueden solicitar préstamos de hasta $ 3.500.000 con un tiempo récord de precalificación de tan sólo 24 a 48 horas enviando la documentación de forma digital sin necesidad que tengan que acercarse al Banco en una primera instancia. El año pasado, Petersen también implementó PayCheck, una aplicación que facilita el pago de cheques a través del uso de celulares sólo necesitando una foto, eliminando la necesidad de visitar la sucursal.

Poner la cara. En la misma rama de la interacción cuerpo-banco, la sucursal argentina de ICBC, a través de su aplicación de mobile banking, reemplazaría el ingreso a la cuenta por un reconocimiento de biometría facial.
La primera vez que uno accede a su cuenta ingresa con su usuario y contraseña para luego registrar, usando la cámara de su celular, su cara. A partir de ahí uno tiene la opción de abrir su usuario a través del reconocimiento de la misma.
Laura Borghelli, responsable titular del mobile ban-king en ICBC Argentina, explica que esta innovación busca mejorar exponencialmente la experiencia del usuario, tomando recaudos por cuestiones de seguridad, como limitando la cantidad de dispositivos habilitados para esta lectura biométrica a dos y “pidiendo una prueba de vida, como un parpadeo, para evitar el uso de fotos” para tratar de engañar al sistema.
Con todas estas innovaciones, la banca tradicional intenta reaccionar ante una mayor demanda de un consumidor que está cambiando en sus demandas de una mejor atención. En Estados Unidos, hay estudios que señalan que siete de cada diez jóvenes de 18 a 25 años prefieren antes ir a un dentista que a una sucursal bancaria. La reacción, para no perder ante la competencia de jugadores tecnológicos, obliga a cambios, como los que se están viendo.