En Gaza no todo es sobre Hamas

Un análisis del cese al fuego entre Israel y los palestinos.

Tras una semana de hostilidades, Hamas e Israel acordaron un cese al fuego. A diferencia de la última guerra de Gaza en 2008, esta vez palestinos salieron a festejar el acuerdo que incluye la promesa de negociar el levantamiento de algunas restricciones fronterizas que Egipto e Israel mantienen sobre la Franja. Sin embargo, este capítulo del conflicto expuso la brecha existente entre facciones palestinas y países de la región.

A mediados de 2012, Khaled Meshaal, líder de Hamas exiliado en Siria, se vio obligado a denunciar la matanza cometida por el gobierno de Bashar al Assad, altamente impopular en el mundo árabe. Meshaal escapó a Qatar, poniendo fin a una década de cooperación con Irán y Siria. En cambio Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Egipto y Turquía le dieron la bienvenida.

A partir de ese distanciamiento, los rivales de Hamas en Gaza comenzaron a ganar influencia alimentados por Irán. El mayor beneficiado fue Jihad Islámica, uno de los grupos militantes más intransigentes. Fuentes en Gaza afirman que el crecimiento de Jihad Islámica es evidente: mejoraron su organización, expandieron sus actividades y tienen mejor armamento que Hamas. Los cohetes de mediano alcance Fajr-5 que esta semana golpearon Tel Aviv por primera vez desde 1991, son manufacturados en Irán y utilizados principalmente por Jihad Islámica.

Otros grupos palestinos ultraconservadores, más conocidos como salafistas, también disputan el estandarte de la “resistencia palestina”: Jund Ansar Allah y Jaljalat se vieron involucrados en enfrentamientos armados con Hamas y ataques terroristas.

Pero ese no es el único desafío de Hamas. El Primer Ministro Ismael Haniyeh enfrenta la caída de popularidad de su partido, debido a la mala administración y el endurecimiento económico causado por el bloqueo que Egipto e Israel mantienen sobre la Franja; y una disputa con Fatah, el principal partido palestino. Esa competencia interna precipita las escaladas de violencia y dificulta el mantenimiento del cese al fuego, ya que no depende sólo de Hamas, sino de otros grupos que pueden romper la tregua cuando lo consideren apropiado.

Por esto Hamas se encuentra en un equilibrio difícil de mantener. Debe relegar la militancia para administrar una economía inviable pero sin enajenar a los palestinos, quienes, ante la falta de resultados visibles, pueden ver una alternativa en Jihad Islámica y salafistas. Todo mientras soporta la presión de actores regionales como Turquía, Egipto y Arabia Saudita, cuya principal procupación es mantener a Irán fuera de los asuntos árabes, y eso incluye a Gaza.

(*) Analista interino de Meepas, Middle East Economic and Political Analysis Company (Compañía de análisis económico y político de Medio Oriente). Twitter: @orientemiedo

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