Chávez se suma a la lista de líderes que fueron embalsamados

Un recorrido histórico después del anuncio de Venezuela, que expondrá el cuerpo para siempre" en una urna de cristal. Fotos. 

Una mujer llora ante el féretro en el que descansa el fallecido presidente de Venezuela, Hugo Chávez. | Foto: AFP

Venezuela se prepara para ser escenario de uno de los funerales más grandes de la historia de Latinoamérica, el del presidente Hugo Chávez, tras el cual su cuerpo será expuesto "para siempre" en una urna de cristal en el Cuartel de la Montaña, ubicado en el Museo de La Revolución de Caracas, donde el comandante tuvo cuartel general durante el golpe de Estado que lideró el 4 de febrero de 1998.

El líder socialista será embalsamado de la misma forma en que se hizo con el líder ruso Lenin, el vietnamita Ho Chi Minh o el máximo dirigente del Partido Comunista de China, Mao Tse-Tung, protagonistas de las honras fúnebres más grandiosas del siglo XX. Lo más probable es que para el líder venezolano se utilicen los conocimientos que desarrollaron los científicos soviéticos siguiendo los primeros estudios del cirujano Nikolái Pirogov, y que se pusieron en práctica para embalsamar el cuerpo de Lenin.

Vladimir Ilich Ulianov, “Lenin” (fallecido el 21 de enero de 1924), fue embalsamado en contra de sus propios deseos, que indicaban que a su muerte no se construyeran monumentos en su nombre, pero sus allegados intentaron fortalecer su propia posición asociando su imagen a la de Lenin, elevándolo a un estatus cuasi-divino, levantándose estatuas y monumentos. El Mausoleo de Vladimir Lenin es el mayor monumento arquitectonico de los tiempos soviéticos, y se levanta en el mismo centro de la plaza principal de Moscú, Plaza Roja, pegado a los muros del Kremlin.

El bioquímico Iliá Zbarski, que fue hasta 1952 uno de los encargados del mantenimiento de la momia de Lenin, explicó que su trabajo consistía en "corregir defectos".En 1999, Zbarsky, dijo a la BBC: "Dos veces por semana remojábamos la cara y las manos con una solución especial, y una vez al año cerrábamos el recinto para sumergir al cuerpo entero en esa solución". Con estos cuidados, el cuerpo puede mantenerse en buen estado durante un siglo.

Josef Stalin murió el 5 de marzo de 1953 de una hemorragia cerebral y su cuerpo fue encomendado también a Iliá Zbarski para ser embalsamado. La gente llegó por miles desde todas parte de la URSS, lo que hizo ineficientes los esfuerzos de la policía por mantener el orden. Cuando muchos trataron de salir del epicentro de los funerales, miles de personas fueron pisoteadas, gravemente heridas, y cientos de ellas murieron de asfixia. Durante años, Lenin y Stalin compartieron mausoleo en la Plaza Roja.

En el caso del líder vietnamita Ho Chi Minh (fallecido el 2 de septiembre de 1969), deseaba ser incinerado, y había declarado que este método de sepultura "es más higiénico y ahorra espacio para la agricultura" pero -con el mismo propósito de los seguidores de Lenin- fue embalsamado y su cuerpo aun se exhibe en un impresionante mausoleo. Su cuerpo era mandado a Moscú cada año para recibir tratamiento de mantenimiento a manos de los especialistas rusos.

Otro embalsamado contra su voluntad fue el líder comunista chino Mao Tse Tung, que murió en 1976 a los 82 años, y cuya momia reposa en un edificio cubicular ubicado en el extremo sur de la Plaza de Tiananmen, precedida de esculturas de campesinos, soldados, obreros y estudiantes. Un millón de chinos asistió a los funerales de Mao.

Líderes comunistas de todo el mundo pasaron por las manos de aquellos embalsamadores de Moscú tras su muerte, como el secretario general del Partido Comunista de Bulgaria, Gueorgui Dimitrov (1949), el líder comunista mongol Horloogiyn Choibalsan (1952), el checo Klement Gottwald o el mismísimo Iósif Stalin (ambos en 1953), el angoleño Agostinho Neto (1979) y y en 1985 el guyanés Linden Forbes Burnham.

En Argentina, uno de los cadáveres embalsamados más famosos, el de Eva Duarte de Perón, fue a la vez protagonista de las honras fúnebres más grandiosas de nuestra historia. Fallecida el 26 de julio de 1952 de un cáncer de utero, fue velada en la Secretaría de Trabajo y Previsión hasta el 9 de agosto, cuando se celebró un funeral oficial en el Congreso Nacional y luego a la CGT. Durante 14 días, casi 2 millones de argentinos pasaron frente a su féretro.

La tarea de embalsamar a Evita fue una de las más perfectas que se conocieron en el mundo, y fue encomendada al doctor Pedro Ara, un médico español que había rechazado, en su momento, trabajar con el cadáver de Lenin. Tras un macabro periplo a uno y otro lado del Atlántico, el cuerpo yace hoy bajo una gruesa plancha de acero, a seis metros de profundidad, en el mausoleo de la familia Duarte, en el Cementerio de la Recoleta.

El último gran funeral oficial celebrado en nuestro país fue el del expresidente Néstor Kirchner, fallecido súbitamente el 27 de octubre de 2010 en El Calafate. Se estima que unas 25.000 personas asistieron a la capilla ardiente en la Casa Rosada (en uno de las pocas ceremonias fúnebres que vio ese edificio en su historia) y otros miles acompañaron el viaje del féretro rumbo al aeroparque metropolitano.

En los Estados Unidos, un presidente y dos músicos protagonizaron los funerales más multitudinarios. En 1963, el adiós a John F. Kennedy reunió a más de 300.000 personas en la ruta de la procesión militar desde la Casa Blanca hasta la Catedral de Saint Matthews. El funeral de Elvis Presley, el 18 de agosto de 1977, congregó a más de 75.000 personas en la ciudad de Memphis, y tres años más tarde el asesinado John Lennon reunió a casi medio millón de dolientes en Nueva York y en Liverpool (Inglaterra).

En 1997, en el lapso de una semana, el mundo se paralizó con la muerte de dos personalidades: la princesa Diana de Gales (fallecida en un accidente en París) y la Madre Teresa de Calcuta. En el caso de la princesa, un millón de personas llenó las calles de Londres para presenciar la procesión fúnebre más concurrida en la historia de la capital británica, rivalizando en número con la pompa fúnebre más grande del siglo XX en Gran Bretaña, la de Winston Churchill. El evento, visto por 2.500 millones de televidentes de todo el mundo.

En 2005 tendría lugar el que es catalogado hasta ahora como el funeral más concurrido de la historia: el del papa Juan Pablo II, en El Vaticano. Un millón y medio de fieles católicos viajaron a Roma para estar cerca de la Ciudad Santa y unos 300.000 pudieron presenciar la misa funeral en la Plaza de San Pedro, el 8 de abril de 2005. Se calcula que 2.000 millones de personas vieron la ceremonia por televisión.

Más cerca en el tiempo, fuimos testigos del mecanizado adiós al líder comunista de Corea del Norte, Kim Jong Il, fallecido el 18 de diciembre de 2011. Con la promesa de ser sometidos a durísimos castigos si no asistían y expresaban su dolor en los funerales, más de 100.000 norcoreanos presenciaron la caravana fúnebre bajo una tormenta de nieve en Pyongyang.

Tras la procesión, el cuerpo embalsamado del "Querido Líder" (vestido con su característico uniforme caqui, lentes de sol y zapatos de plataforma) fue depositado en el mausoleo que también alberga cuerpo de su padre, Kim il Sung. En 1994, la operación para preservar el cuerpo del "Presidente Eterno" Kim Il Sung (fundador de Corea del Norte) costó al país un millón de dólares, según el erudito ruso sobre estudios coreanos Andréi Lánkov. Actualmente, para mantener cada cuerpo adecuadamente Pyongyang desembolsa cada año 615.000 euros.

(*) Especial para Perfil.com

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