INTERNACIONAL SEGUNDA GUERRA MUNDIAL


A 71 años de la rendición incondicional de Japón en la Segunda Guerra Mundial

El emperador Akihito, quien en los últimos manifestó su voluntad de abdicar a favor de su hijo, encabezó el acto por un nuevo aniversario de la rendición japonesa.

La rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial se produjo el 15 de agosto de 1945.
La rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial se produjo el 15 de agosto de 1945.
El emperador Akihito destacó en un nuevo aniversario de la rendición japonesa en la Guerra, los "profundos remordimientos" por el pasado guerrero de su país. Desde su asunción al trono en 1989, Akihito ha luchado por encarnar un Japón pacifista y respetuoso que se firmó en la Constitución de 1947, impuesta por los vencedores, en la cual el emperador perdió su carácter divino.

"Al mirar nuestro propio pasado y sintiendo profundos remordimientos, deseo sinceramente que jamás se repitan los estragos de la guerra", dijo el emperador, hijo de quien fue el encargado de comentar al mundo la rendición incondicional de Japón en agosto de 1945, luego de que los Estados Unidos arrojasen dos bombas atómicas, sobre Hiroshima y Nagasaki. 

Akihito se caracterizó por presentarse en todos los países donde las tropas japonesas hayan cometido atrocidades durante la Guerra y así compartir el dolor y personificar ése Japón pacifista. 

"Debemos actuar para no repetir nunca más los horrores de la guerra. Debemos mantener el compromiso firme de contribuir a la paz y a la estabilidad", expresó, por su parte el primer ministro japonés, Shinzo Abe, quien es criticado por los pacifistas por sus ánimos de modificar la Constitución, precisamente el artículo 9, el cual precisa la renuncia del país a la guerra como medio para arreglar las disputas internacionales.

Por su parte, varios ministros y parlamentarios visitaron el lunes el santuario patriótico de Yasukuni en Tokio en homenaje a las víctimas del conflicto, lo que podría suscitar de nuevo la cólera de China y Corea del Sur. Esta lugar de culto sintoísta recuerda a unos 2,5 millones de muertos por el país, entre ellos 14 japoneses que los aliados condenaron como criminales de guerra tras el final del conflicto.