INTERNACIONAL ENTREVISTA EXCLUSIVA

Adán Chávez: “Sin mi hermano, la cosa se puso más difícil”

De visita en Argentina, el hermano mayor de Hugo Chávez y ministro venezolano habló de la crisis en su país. Defendió a Maduro y negó que haya presos políticos.

Simil. Adán Chávez, cuyo parecido con su hermano es notable, recibió a PERFIL en un hotel porteño.
Simil. Adán Chávez, cuyo parecido con su hermano es notable, recibió a PERFIL en un hotel porteño. Foto:Pablo Cuarterolo

El parecido físico es notable: Adán Chávez tiene el rictus y la voz de su hermano Hugo. Aunque, como dirá luego, “nadie es Chávez”: ni siquiera él. De visita en Argentina, el hermano mayor del difunto líder venezolano recibió a PERFIL en un hotel del centro porteño para hablar sobre la delicada situación que atraviesa su país.

Difícil. Miembro fundador del PSUV, ex gobernador del estado de Barinas (2008-2016) y actual ministro de Cultura del gobierno de Nicolás Maduro, el mayor de los Chávez admite que, sin su hermano, “la cosa se puso más difícil” en Venezuela, aunque cierra filas con Maduro.

—¿Qué hubiera pensado Hugo Chávez de la crisis que vive hoy Venezuela?

—Estaría buscando salidas con el pensamiento estratégico que lo caracterizaba. En la crisis de 2008 implementó medidas similares a las que hoy aplica el presidente Maduro. Ya pasamos el temporal: el año difícil fue 2016. Estamos saliendo adelante a partir de una política de abastecimiento de alimentos para vencer la guerra económica del imperio y de una política petrolera en la OPEP para estabilizar los precios del barril. Estoy seguro de que Chávez haría lo mismo.

—¿Las cosas habrían sido más fáciles si Chávez no hubiera muerto?

—Su muerte fue un impacto muy fuerte. Sin él, la cosa se puso más difícil. El enemigo le guardaba un cierto respeto: sabía de su liderazgo, y su presencia física frenaba la arremetida del imperio y sus aliados. Cuando murió, el imperio se lanzó a dar el golpe final. La arremetida fue con todo. Por eso a Maduro le tocó una situación política bastante más difícil que a Chávez. Además, sabemos que nadie tiene la estatura de líder de Chávez. Maduro no es Chávez, ninguno de nosotros es Chávez. Conscientes de ello, trabajamos con una conducción colectiva para suplirlo.

—¿Qué lectura hace el gobierno venezolano del cambio de ciclo político en la región?

—Es producto de esa arremetida del imperio norteamericano contra los gobiernos de izquierda, que logró algunas victorias circunstanciales. No las menospreciamos, pero seguimos en la lucha para recuperar esos terrenos.

—Pero, más allá del “imperio”, ¿no hacen autocrítica por la recesión económica?

—Fue producto de la arremetida del imperio y sus aliados locales. En Venezuela enfrentamos una guerra económica, un saboteo permanente. Hay sectores, incluso de izquierda, que dicen que fallamos porque Maduro cambió las políticas de Chávez. No sé si tu pregunta viene por ahí, pero eso es absolutamente falso.

—Hay chavistas desencantados…

—Es parte de un plan del imperio, que logró infiltrar algunos individuos en nuestras fuerzas. Y también hay una muy pequeña parte de nuestra militancia que se dejó influenciar por esos discursos. No hay descontento en el chavismo: eso es una operación. Los pocos confundidos ya están rectificando porque ven el proyecto antipopular de la oposición. Después de la derrota en las elecciones de 2015, el chavismo se ha fortalecido.

—¿Por qué tanta tensión entre Maduro y Macri? ¿A ambos les conviene políticamente esa enemistad?

—A Macri le interesa plantear esa confrontación abierta con la revolución. Cuando Maduro habló de Macri, fue para exigir respeto al pueblo venezolano y a nuestro gobierno, que es uno de los más democráticos de América. Macri dice que Venezuela no es una democracia porque hay presos políticos. Pero lo que hay es politiqueros presos por haber violado la Constitución y por ser responsables incluso de asesinatos.

Milagro y Leopoldo. Adán Chávez no duda a la hora de condenar la detención de Milagro Sala, que, destaca, no tiene paralelismo con la condena recibida por el opositor venezolano Leopoldo López.

—Hace poco le preguntaron a Macri por qué critica la detención de Leopoldo López pero avala la de Milagro Sala. ¿Por qué ustedes critican la de Sala pero avalan la de López?

—Hay diferencias muy claras entre ambos casos. La Justicia venezolana abrió un procedimiento y demostró que López es un asesino: es responsable de al menos 43 muertes en una de las guarimbas violentas que montó la oposición. Sacaron paramilitares a las calles a matar gente. López llamó a la gente a “descargar su arrechera”. Fue juzgado por un Poder Judicial autónomo que funciona a las mil maravillas. No está preso por político sino por asesino. Pero ¿qué delito cometió Milagro Sala? ¿A quién mató? A nadie. La acusan de una supuesta malversación de fondos, pero la tuvieron presa un año sin una sola prueba. Milagro sí es una presa política: está en la cárcel por ser una luchadora social.

—Lo que se critica en ambos casos es que el Poder Judicial actúa influido por el gobierno.

—El Poder Judicial en Venezuela es totalmente autónomo.

—¿Qué piensa hacer el chavismo para revertir la crisis?

—Ya superamos el momento más difícil y recuperamos nuestras fuerzas. El 2017 va a ser el año del país potencia. Vamos a terminar de resolver los problemas financieros y a erradicar la guerra económica. Cuando el Consejo Nacional Electoral lo decida, tendremos elecciones y volveremos a mostrar la fuerza chavista. Seguiremos defendiendo el legado de Chávez.