INTERNACIONAL ALFIL DE PUTIN, CEO DE GAZPROM

Alexei Miller: el ruso que puede dejar sin gas a Europa si se enoja

Preside la empresa gasífera más grande del mundo, construyó su carrera junto al presidente ruso. Fanático del deporte, gestionó el Mundial 2018 para Rusia.

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Foto:Cedoc Perfil

Cuando Washington y Bruselas anunciaron sanciones a empresarios y funcionarios cercanos al Kremlin, los analistas descontaban que Alexey Borisovich Miller sería uno de ellos. Pero al conocerse la lista, no figuraba. La lectura fue simple: hacer enojar al hombre que controla la llave de gas de 250 millones de europeos no parecía buena idea.

Es el CEO de Gazprom, la empresa de gas más grande del mundo y comodín de Vladimir Putin en su partida de TEG con Occidente. No es tan excéntrico como otros oligarcas rusos, pero siempre está en la foto. El miércoles posó sonriente en Shanghai al estampar su firma en el acuerdo entre Rusia y China por 400 mil millones de dólares.

Llegó al directorio de Gazprom en 2002, cuando Putin purgó la cúpula heredada de Boris Yeltsin. Se dedicó a recuperar la mayoría accionaria para el Estado. Lo logró en 2006, y comenzó a mover fichas de la empresa en partidas simultáneas: mientras cerraba acuerdos en más de treinta países y tendía miles de kilómetros de gasoductos, desplegó una audaz estrategia geopolítica a través del deporte.

Gazprom se transformó en uno de los sponsors más importantes del mundo –desde yachting hasta tenis de mesa–, y explica por qué el Mundial de 2018 se jugará en Rusia.

El primer desembarco futbolístico fue en el club del que Miller y Putin son fanáticos, el FC Zenit de San Petersburgo, ciudad en la que ambos nacieron en 1952 y donde ascendieron políticamente. El esquema era el mismo: Putin, jefe del gobierno; Miller, amo del área energética.
Gazprom financió un nuevo estadio para el Zenit, y finalmente se quedó con la institución que ganó la temporada rusa en 2007, la UEFA y la Supercopa de Europa 2008, y jugó por primera vez la Champions 2008-2009. Tanto le gustó al CEO la Champions, que la empresa se convirtió en uno de los seis sponsors oficiales. Pueden dar fe de ello los 1.500 millones de televidentes que vieron ayer la final en Lisboa.

Miller propuso recrear la liga soviética con un torneo que reuniera a los países de la Comunidad de Estados Independientes, pero su plan está congelado: incluía a clubes de Ucrania. Patrocinó al Estrella Roja de Belgrado, al Chelsea y al Schalke 04, y contrató a Franz Beckenbauer como embajador solidario. Sin el apoyo de Miller no hubieran podido realizarse los Juegos Olímpicos de Invierno de Socchi.

Este economista de cejas diminutas y peinado firme puede tanto resucitar a un club como sacudir un país. Por su oficina en el piso 35 de una torre al sur de Moscú desfilan astros del fútbol, ministros y funcionarios de todo el mundo. Miguel Galuccio estuvo allí en septiembre de 2012. Forbes lo ubica en el puesto 70 de los más poderosos del mundo. Parece poco.



Alfredo Ves Losada