INTERNACIONAL ESPOSA DE AL ASSAD

Asma, la primera dama que sonríe entre la muerte

El gobierno sirio usa redes sociales para difundir imágenes de la mujer británica feliz y despreocupada.

Pese a que la guerra civil en Siria ya dejó cien mil muertos y la intervención militar liderada por Estados Unidos puede ser inminente, el gobierno de Bashar Al Assad intenta transmitir una sensación de normalidad en su país. En la estrategia del “aquí no ha pasado nada” que asumió el mandatario juega un rol clave su fiel esposa Asma, de 38 años, quien protagoniza la campaña de propaganda gubernamental para demostrar que en las altas esferas del régimen aún imperan la tranquilidad y el sentido de la responsabilidad.

Las apariciones públicas espontáneas de Al Assad y su mujer se redujeron al mínimo por la guerra. Por eso el palacio presidencial abrió una cuenta en la red social Instagram en la que sube regularmente fotografías del jefe de Estado y de su bella esposa, alguna vez retratada por la revista Vogue y bautizada como “la rosa en el desierto”. La semana pasada, por caso, el gobierno sirio distribuyó fotografías en las que se ve a la primera dama siria pintando con témperas rodeada de niños.

En otra imagen, subida recientemente a la red social, puede verse a Asma felicitando a estudiantes secundarios que obtuvieron buenas notas o conversando con grupos de mujeres. Casi cuarenta mil personas siguen la cuenta gubernamental, pero llamativamente sólo hay comentarios elogiosos del público. “¡Asma, te amamos! ¡Queremos que ganes esta guerra!”, escriben los internautas sirios, pese a que la conectividad a internet se dificulta por los avatares del conflicto.

Asma, de nacionalidad británica y padres sirios, había desaparecido de la escena pública, pero regresó para demostrar fidelidad a su marido. Amante de las joyas y de las mejores marcas de ropa, la glamorosa mujer causaba simpatía en Occidente antes del estallido de la guerra por sus posturas reformistas y su destreza para las relaciones públicas. Pero, desde que comenzó el conflicto hace dos años y medio, se unió a los sectores más duros del régimen.

Por supuesto que eso no se refleja en las fotos de Instagram, donde Asma posa junto a contenedores de alimentos para distribuir entre las familias de los soldados leales caídos en la celebración de cierre del mes sagrado de Ramadán. En las imágenes también aparece Al Assad hablando sobre desarrollo económico sustentable, pese a que la economía siria está casi paralizada.

Pese a la impostura, la familia Al Assad vive de cerca el estado de guerra. Las crónicas indican que el fuego de artillería llegó al barrio top de Malki, donde la pareja presidencial suele vivir junto a sus tres hijos. Por eso se cree que Bashar y Asma cambian con frecuencia de domicilio para no ser el objetivo de un eventual ataque insurgente.
Desde que la balanza del conflicto comenzó a equilibrarse con los rebeldes, Al Assad no volvió a mencionar la posibilidad de una salida negociada o democrática. El mandatario endureció su discurso contra las potencias occidentales e insiste en la hipótesis de que la insurgencia es producto de una conspiración internacional para derribarlo. El posible ataque de los Estados Unidos calzó como anillo al dedo en esa teoría. Sea como sea, Asma nunca pierde su sonrisa de hielo.



Facundo F. Barrio