INTERNACIONAL TERRORISMO

Atentado en Manchester | Claves para entender la lógica de los "lobos solitarios"

¿Realmente se trata de personas aisladas? ¿Cómo operan? ¿Qué queda después del ataque en el recital de Adriana Grande?

5 claves para entender el nuevo yihadismo
5 claves para entender el nuevo yihadismo Foto:cedoc

A partir del último atentado de matriz yihadista cometido el lunes por la noche en Manchester, es interesante esbozar algunas reflexiones sobre un fenómeno que, por tan amplio, se expone a interpretaciones disparatadas y a no pocas teorías conspirativas.


A riesgo de hablar de lo obvio, es interesante subrayar algunos aspectos.

Primero, es evidente que los últimos atentados, con la excepción del de París a finales de 2015, han sido cometidos por personas aisladas, que no utilizan ninguna logística previa, o muy poca. En el caso de Manchester, queda aún por determinar cómo fue que su autor consiguió armar o de quién recibió una bomba casera. La razón de esta modalidad es, más que todo, práctica. Toda logística o contacto previo entre varios miembros abre la posibilidad de distintos riesgos para los terroristas: sus conversaciones pueden ser captadas por el “gran hermano” que reveló Snowden que las agencias de inteligencia han montado o alguno de ellos puede estar siendo monitoreado por alguna expresión en las redes sociales o un viaje a Siria o Irak.

Segundo, todas las personas involucradas en los ataques son de extracción musulmana, aunque no necesariamente de gran religiosidad a lo largo de su vida. La mayoría se radicalizó en muy poco tiempo y muchos tenían antecedentes por delitos comunes. También en su mayoría son personas jóvenes, nacidas en el país que atacan, a cuya sociedad nunca parecen haberse integrado plenamente.

Tercero, la denominación de “lobos solitarios” que se suele aplicar para calificar a estos terroristas deja de lado un factor muy importante. Es posible que se sientan solitarios frente a la sociedad en la que viven, pero sin dudas se sienten parte de una hermandad, de una cofradía, que los contiene. Es verdad que en muchos de sus videos Estado Islámico divulga escenas de violencia, de fusilamientos o de horribles muertes para los infieles. Pero también lo es que incluye imágenes idílicas de jóvenes tomando el te, conviviendo con mujeres, felices en el Califato. Esas imágenes también seducen a quienes no encuentran su lugar en la sociedad en la que viven.

Cuarto, todo indica que la presión de la coalición internacional que lo combate en Siria, y el esfuerzo combinado, aunque no armónico, de Irán, Rusia, Turquía y el régimen de Al Assad en Siria han asestado duros golpes al califato impulsado por EI. Sus “capitales” en cada país –Mosul en Irak, Raqqa en Siria- están bajo asedio y a punto de caer en manos occidentales. Cada retroceso territorial de Estado Islámico impulsa a la organización a multiplicar sus llamados a musulmanes europeos para que lleven la Jihad a sus países de origen. Podría decirse que EI es cada vez menos un califato, y cada vez más una red terrorista como Al Qaeda.