INTERNACIONAL ACUSADO DE INTEGRAR LA RED YIHADISTA


Atraparon al ‘hombre del sombrero’ en Bruselas

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Desde París
El golpe más duro sufrido por los yihadistas en las últimas horas fue, sin duda, la identificación del “hombre del sombrero” que aparece en las imágenes de las cámaras de vigilancia junto a los kamikazes que perpetraron el atentado en el aeropuerto de Bruselas.
  Se trata al parecer de Fayçal Cheffou, que fue detenido el viernes delante de la Fiscalía Federal, en pleno corazón de Bruselas. El sospechoso fue reconocido también por el chofer que condujo al comando terrorista hasta la terminal aérea. Cheffou, que se presentaba como periodista independiente, estaba fichado como un activo reclutador que operaba en los círculos de refugiados y clandestinos que se reúnen en el parque Maximiliano de la capital.

Infiltrados. A medida que cede terreno en Siria e Irak, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) decidió multiplicar los atentados en Europa y Estados Unidos. Los vectores de esa estrategia serán los “veteranos” de origen europeo que combatieron en Siria y terroristas con experiencia en explosivos que llegaron mezclados con los refugiados: 1.800 yihadistas pudieron infiltrarse con los migrantes, según la CIA y los servicios de inteligencia europeos.
  De los 5 mil europeos que viajaron a Siria, por lo menos 800 regresaron en los últimos seis meses. “En este momento, hay por lo menos 300 terroristas ex combatientes que integran redes dispuestas a pasar a la acción en cualquier momento”, asegura Claude Moniquet, director del Centro Europeo de Inteligencia Estratégica y Seguridad con sede en Bruselas.
  Los operativos policiales de las últimas 72 horas en Francia y Bélgica permitieron determinar que los atentados de París y Bruselas fueron perpetrados por la misma célula. Gran parte de esa red quedó prácticamente desarticulada con las detenciones del belga Salah Abdeslam (26), único sobreviviente del comando que perpetró los ataques de París, capturado en Bruselas el 18 de marzo, y del francés Reda Kriket, que preparaba un atentado inminente en Francia.
  En la misma redada cayó el argelino Abderrahmane Ameuroud, que había sido condenado a siete años de prisión en 2005 como responsable de una red encargada de enviar combatientes a Afganistán. Su ficha presenta, sin embargo, un perfil más inquietante: antes de caer preso en 2001 estuvo vinculado al asesinato del comandante Massoud en Afganistán. Ese detalle permite imaginar que se trata de un cuadro clave de la trama yihadista, que ahora asola a Europa.



Christian Riavale