INTERNACIONAL PRIMERAS CONCLUSIONES

Avanza la comisión papal para el combate a los curas pedófilos

afp/ansa desde El Vaticano

La Pontificia Comisión para la Protección de Menores, creada por el Papa para asesorarlo en el combate a la pedofilia, advirtió ayer sobre las “trágicas consecuencias del abuso sexual y las devastadoras repercusiones de no escuchar o no informar cuando se sospecha un abuso”. Fue durante el cierre del primer encuentro del consejo papal que tuvo lugar durante los últimos tres días en el Vaticano, y que no arrojó por ahora propuestas concretas para luchar contra la pederastia.

“Desde el comienzo de nuestra tarea hemos adoptado el principio de que el bien de un niño o un adulto vulnerable es prioritario a la hora de tomar cualquier decisión”, afirmó el cardenal Sean Patrick O’Malley, arzobispo de Boston y miembro del grupo, al leer un comunicado en la sala de prensa vaticana.

Junto a él se hallaba Marie Collins, una mujer irlandesa que sufrió abusos de un sacerdote cuando tenía 13 años y que por expreso pedido de Francisco forma parte de la comisión.

Aunque aún no se avanzó en medidas específicas, el discurso de O’Malley genera expectativas luego de varias décadas en las que la pedofilia fue un tema tabú para la jerarquía eclesiástica. Históricamente, la Iglesia respondió a las denuncias de abuso sexual mostrándose como víctima de supuestas campañas mediáticas en su contra.

Luego de tres días de reunión en la Casa de Santa Marta, la principal conclusión de la comisión fue lo imperioso de “asegurar la responsabilidad de la Iglesia, incluyendo la puesta a punto de medidas y procedimientos eficaces y transparentes”. Esta apelación a la responsabilidad eclesiástica coincide con las palabras del Papa acerca de que la pederastia “no es sólo un pecado, sino también un delito”.

O’Malley aclaró que el grupo “no tratará los casos individuales de abusos, pero podrá presentar sugerencias sobre las normas para garantizar las mejores prácticas, mediante programas de preparación, educación, formación y respuesta ante los abusos”.

Otro de los ejes planteados tiene que ver con la importancia de no silenciar las sospechas de abusos, no sólo entre las potenciales víctimas, sino también en la opinión pública.

Por el momento, la comisión está integrada por Catherine Bonnet, de Francia; Marie Collins, de Irlanda; Sheila Baroness Hollins, del Reino Unido; el cardenal Sean Patrick O’Malley, de los Estados Unidos; Claudio Papale, de Italia; Hanna Suchocka, de Polonia; Humberto Miguel Yáñez, de Argentina y Hans Zollner, de Alemania.

Se espera que en los próximos meses se incorporen nuevos miembros de muchos otros países. A propósito, O’Malley lamentó ayer que dentro de la Iglesia aún haya quienes “no consideran que (la pedofilia) se trata de un problema universal, sino de ciertos países del mundo”.



Redacción de Perfil.com