INTERNACIONAL PEDIDO A LA CURIA


Bergoglio exigió a los obispos que sean más profesionales


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AFp/AP/DPA Desde el Vaticano El papa Francisco instó ayer a la Curia del Vaticano, que estuvo inmersa en una lucha interna y acusaciones de corrupción durante el papado de su predecesor, a ser profesionales humildes y “objetores de conciencia respecto a los cotilleos”. “Cuando falla la profesionalidad, hay una lenta deriva hacia la mediocridad”, precisó Francisco en su primera felicitación navideña a los miembros de la administración central de la Iglesia Católica, conocida como la Curia. El pontífice explicó a cardenales, obispos, monseñores y laicos que trabajan en los distintos departamentos vaticanos que administran una Iglesia con 1.200 millones de creyentes que siempre deberían esmerarse por conseguir “profesionalidad y servicio”. “Cuando la actitud no es de servicio a las iglesias particulares y a sus obispos, crece entonces la estructura de la Curia como una pesada aduana burocrática, controladora e inquisidora” denunció el papa argentino, criticando así las actitudes de condena y control, más que de perdón y apertura a las diversas iglesias locales. En este muy esperado discurso en la gran sala Clementina del Palacio Pontificio, Francisco no aludió –como hizo su predecesor Benedicto XVI en su primer discurso a la Curia en 2005– a los problemas de la iglesia en los cinco continentes, sus orientaciones doctrinales y los desafíos a los que se enfrenta en la sociedad contemporánea. Fue, en cambio, un discurso sobre el perfil que debe tener el integrante de la Curia, recientemente afectada por escándalos (corrupción, escándalos sexuales, traiciones), y que Francisco desea reformar profundamente con una comisión de ocho cardenales. “La santidad en la Curia significa también hacer objeción de conciencia a las habladurías. Nosotros insistimos mucho en el valor de la objeción de conciencia, pero tal vez deberíamos ejercerla también para oponernos a una ley no escrita de nuestros ambientes, que por desgracia es el de la cháchara”, afirmó el Papa, un año después del escándalo de la fuga de documentos confidenciales, conocido como “Vatileaks”. “La cháchara daña la calidad de las personas, del trabajo y del ambiente”aseguró Francisco, en otro de sus frecuentes alegatos contra la frivolidad, desde que fuera elegido pontífice en marzo pasado. Desde entonces, Francisco logró cambiar la imagen de una desprestigiada Iglesia.



Redacción de Perfil.com