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Brexit: Una oportunidad inesperada para recuperar las Malvinas

La soberanía de las islas podría discutirse ahora. Es un hecho sin precedentes desde la guerra de 1982. El temor de los kelpers a perder beneficios de la Unión Europa.

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Foto:Cedoc

La decisión británica de salir de la Unión Europea (UE) tendrá un impacto imprevisto en las Malvinas. Aunque no pudieron votar en el referéndum, el resultado repercutirá negativamente para los kelpers. Casi sin proponérselo y de manera sorpresiva, la diplomacia argentina se encuentra frente a un promisorio panorama para insistir con el reclamo de la soberanía de las islas. Se trata, hay que decirlo, de un escenario sin precedentes desde que estalló la guerra en 1982.

La primera complejidad que se le presenta a los kelpers es económica. El resultado del Brexit hará que se anulen en Malvinas los tratados que les permitían a los isleños exportar a Europa sin ningún tipo de barreras arancelarias. En un documento presentado ante la Cámara de los Comunes el mes pasado se anunciaban las posibles consecuencias comerciales por la posible ruptura con Bruselas: el 70% del PBI kelper depende del acceso a la UE. “Un cambio que restrinja el acceso de nuestros productos al mercado común europeo podría ser catastrófico”, había advertido antes de la votación Sukey Cameron, la delegada de Malvinas en Londres.

Las exportaciones isleñas hacia la UE están valuadas en cerca de 230 millones de euros anuales y representan el 95% de los ingresos pesqueros, la principal exportación kelper. A la vez que Europa aporta un millón de euros anuales en subsidios para diversificar la primaria economía de Malvinas, que hasta el momento no logrado éxitos en intensificar el turismo ni en mejorar las regalías petroleras.

El segundo dilema que se le presenta a los kelpers es político. Desde que Gran Bretaña se integró a la UE en 1973, el respaldo de Bruselas a la posición británica en Malvinas fue determinante. Europa ayudó a Londres a bloquear los reclamos de Argentina y el auspicio se plasmó en el Tratado de Lisboa de 2007 –suerte de Constitución de la UE–, lo que significó un renovado sustento británico en la disputa por la soberanía de las islas.

Es tan fuerte el golpe, que solo hubo desconcierto en el sur del Atlántico cuando se conoció el resultado del escrutinio del jueves pasado. Ante la adversidad, la primera reacción del gobierno británico de las islas buscó transmitir calma. “Esto puede tomar un tiempo considerable y el resultado final no está claro, pero no habrá cambios inmediatos para nosotros".

Pero, a medida que fueron pasando los días, no hubo forma de evitar reconocer la gravedad de la situación: “El gobierno de las Islas Falkland (sic) informa que está trabajando con los sectores público y privado para investigar el impacto del Brexit sobre las islas. Aseguraremos que el interés del territorio será tenido en cuenta por un eventual grupo de negociación y nuestros objetivos serán tenidos en cuenta y mantendremos los beneficios que tenemos, particularmente en relación al acceso comercial”.

Por estas horas, el debate sobre el impacto de Brexit no deja de crecer, y preocupar, en las islas. Gavin Short, un político muy representativo de Malvinas lo puso esta semana en palabras en una carta que envió al diario británico The Sun. “Esto es un desastre”, disparó, a la vez que recordó que nueve de cada diez kelpers son ciudadanos británicos y ahora podrían perder sus privilegios dentro de Europa. También remarcó un temor que ya es evidente en el Atlántico Sur: “Argentina será ahora mucho más agresiva en su disputa por la soberanía”.

Short no fue el único dirigente que alarmó sobre la situación. “Las Falklands (sic) serán más inseguras tras el Brexit”, opinó el domingo en The Telegraph Julián Thompson, ex comandante de la Brigada de los Royal Marine en la Guerra de las Malvinas. “Tenemos que estar alerta. Quizá en poco tiempo, la Unión Europea decida que sus intereses son ahora acceder a la demanda argentina por las islas”, disparó el veterano de guerra.

“Nos arriesgamos a perder la solidaridad garantizada de 28 naciones con respecto a la soberanía británica sobre las Falkland (sic), incluidas aquellas con fuertes lazos con América Latina, como España e Italia”, agregó William Hague, ex canciller del primer ministro David Cameron. “La soberanía de las Falklands (sic) podría ponerse en riesgo”, completó el ex diplomático, que también aclaró que los territorios de ultramar británicos, entre los que destacó a Malvinas y a Gibraltar, pueden sufrir “serias consecuencias”.

A diferencia de Malvinas, en Gibraltar sí se pudo votar en el referéndum. Y el resultado fue abrumador en apoyo a la UE: el 96% se negó a dejar la unión. Por lo que el impacto del Brexit también llegó a España, que mantiene una histórica disputa con Gran Bretaña por el peñón de Gibraltar. "Es un cambio completo de escenario que abre nuevas posibilidades no vistas durante mucho tiempo. Espero que la fórmula de la soberanía compartida, con la bandera española en el peñón, esté mucho más cerca que antes”, aseguró el canciller español José Manuel García-Margallo.

Philip Hammond, el canciller británico reconoció la compleja situación en la que quedó Gran Bretaña en Gibraltar. "No es que no vayamos a defender su territorio, que por supuesto podemos hacerlo, sino que no podremos defender sus intereses porque ya no estamos en la UE", aclaró. Más tarde se supo que Londres envió a Gibraltar el submarino nuclear el HMS Ambush, armado con misiles Tomahawk.

Hay que recordar que en 1982 la Royal Navy también movilizó una flota de submarinos nucleares hacia las Malvinas. Es de desear que Gran Bretaña no vuelva a hacerlo ahora, cuando la disputa por la soberanía de las islas ha tomado un nuevo e inesperado impulso en favor de la Argentina.

(*) Especial para Perfil.com / En twitter @rodrigo_lloret



Rodrigo Lloret