INTERNACIONAL FUTURO GLOBAL

China en 2050: ¿más poderosa que Estados Unidos?

Xi Jinping promete que su país será primera potencia del mundo a mediados de siglo. Ventajas y contras del gigante asiático para una meta gloriosa.

El presidente Xi es el líder chino más poderoso desde Mao.
El presidente Xi es el líder chino más poderoso desde Mao. Foto:AFP

¿Puede China superar a los Estados Unidos y convertirse en la primera potencia del mundo para 2050? Al menos eso es lo que promete el presidente Xi Jinping, quien acaba de ser reelecto en su cargo y cuyo pensamiento estratégico adquirió rango constitucional para el Partido Comunista de China (PCCh). Xi ya es el líder chino más poderoso desde Mao y hay señales de que el régimen chino podría darle cabida a su continuidad indefinida en el poder, lo que pondría fin al sistema de dirección colegiada vigente hasta ahora. 

El XIX Congreso del PCCh aprobó por unanimidad la inclusión del llamado “pensamiento Xi” en la Constitución del Partido. El presidente proclamó “una nueva era” para China y anunció que el objetivo para mitad de siglo es que el país sea una potencia líder: “una gran nación socialista moderna”. 

Xi cumplirá su segundo mandato en 2022, cuando debería retirarse. Pero hay indicios de que el Partido podría romper con treinta años de tradición política. Los siete miembros del nuevo Comité Permanente del PCCh, el más alto órgano de poder de China, superan los 60 años, por lo que no hay heredero posible de Xi a la vista. 

Con carta blanca para conducir los destinos del país, Xi se autoimpuso una meta gloriosa. “Si China logra ocupar un rol aún más importante a mediados de siglo, habrá cumplido ‘un mismo sueño para dos líderes’: el de Deng Xiaoping cuando en los albores de las reformas planteaba ese objetivo, y el de Xi, que recoge ese legado y lo hace propio para encolumnar al Partido, gobierno y factores de poder tras de sí -dijo a PERFIL el sinólogo Sergio Cesarín, investigador del CONICET y profesor de la UNTREF-. No creo en el determinismo histórico, pero China reúne todos los atributos para alcanzar la meta”. 

En opinión del profesor Jorge Malena, director de Estudios sobre China Contemporánea de la USAL, “en China coexisten un sistema político leninista y una creciente economía de mercado, lo cual constituye un desafío cuya resolución definirá si el país logrará convertirse en potencia mundial”. En el haber, el país tiene “una clase dirigente calificada, planificación estratégica, alta capacidad de ahorro, laboriosidad de la población, mayor nivel educativo y creciente clase media. En el debe, “falta de apertura política, dispar distribución de la riqueza, burbuja financiera e inmobiliaria, corrupción, contaminación, tensiones regionales”. 

El proyecto de Xi supone una reingeniería interna que enfrentará desafíos mayúsculos. Según Cesarín, será decisivo que la clase política china logre apuntalar pilares como “crecimiento con equidad, estrategia sustentable de desarrollo, adecuada administración del ecosistema, gestión de tensiones intra Partido y control del disconformismo social que puede alterar los planes si la inequidad aumenta o cede la lucha contra la corrupción”. 

 ¿Cuáles son las líneas del “pensamiento Xi” para lograr dichos objetivos? Los dos analistas consultados por PERFIL resumieron las principales: 

-Asegurar la cohesión interna en las filas del Partido y la homogeneidad doctrinaria de raíz maoísta. 

-Mantener al Partido en el poder y reconstruir su legitimidad como fuerza política dominante. 

-Centralizar el poder y controlar o suprimir expresiones disidentes o manifestaciones anti sistema o anti Partido. -Rechazar la imposición de valores occidentales y la democracia liberal como formato político aplicable a China. 

-Continuar con la reforma económica y desarrollar una economía de mercado pero con predominio estatal. 

-Reducir los desequilibrios sociales. 

-Incrementar el protagonismo en los asuntos internacionales y apelar al nacionalismo para justificar posturas asertivas en política exterior. 

-Construir poder tecno-militar y fortalecer a las Fuerzas Armadas.

-Controlar los medios de comunicación social.