INTERNACIONAL ESTRATEGIA YIHADISTA

Cómo evolucionó EI: del control territorial a la amenaza global

El grupo terrorista logró golpear a dos potencias mundiales. Según expertos, ya alcanzó la capacidad operativa para atacar Occidente.

Foto:AP y Cedoc Perfil
¿Estado Islámico (EI) asumió una nueva estrategia de proyección mundial? ¿O sus aspiraciones transnacionales existieron desde siempre y ahora tiene la capacidad operativa para concretarlas contra Occidente? ¿Es correcto decir que la organización yihadista ya es una “amenaza global”? Los interrogantes son pertinentes: en los últimos veinte días, EI logró golpear a dos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. La masacre del viernes 13 en París fue el peor ataque en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. El derribo de un avión de Rusia en el Sinaí egipcio fue uno de los peores atentados contra civiles rusos desde la caída de la URSS. Y la amenaza de más acciones terroristas mantiene en alerta a gobiernos de todo el mundo.
Hasta el momento, lo que diferenciaba a EI de Al Qaeda era que, pese a su adhesión a la ideología yihadista mundial, había invertido casi todos sus recursos en la construcción de lo que ellos mismos llaman “Estado” en Medio Oriente y el norte de Africa. Sin embargo, en la medida en que ha consolidado una infraestructura, monopolizado el uso de la violencia y hasta fijado un sistema de impuestos en los territorios que domina, la organización es mucho más que un grupo insurgente. Y tiene millones de dólares a su disposición. “Si EI añadió operaciones en el extranjero a su estructura de gastos, las perspectivas son aterradoras –publicó esta semana la revista Foreign Policy–. Tiene la riqueza de un Estado, la ambición de un poder imperial y una larga lista de enemigos. Es Al Qaeda pero con menos conciencia, más mano de obra y más dinero”.
En opinión de Meir Litvak, investigador del Centro Dayan para Estudios del Medio Oriente de la Universidad de Tel Aviv, “EI se está convirtiendo en una amenaza global no porque vaya a conquistar el mundo, sino porque sus acciones ya tienen efectos globales”. El impacto económico de sus actos durante el último año se estima en 54 mil millones de dólares, considerando las pérdidas en el sector turístico, el incremento en los gastos de seguridad y las operaciones militares contra el grupo. “La destrucción del avión ruso en el Sinaí puede tener significativos efectos desestabilizadores sobre la situación política de Egipto –señala Litvak–. Del mismo modo, los ataques en Francia pueden influir en la política de seguridad de muchos países europeos y afectar la forma de vida de millones de personas”.
Según Fernando Reinares, experto en contraterrorismo del Real Instituto Elcano, EI no cambió de estrategia: sólo comenzó a ponerla en práctica en Occidente ahora que alcanzó la capacidad operativa necesaria. “Estamos ante una organización que se desarrolló a partir de conflictos locales y cuya dinámica explotó en beneficio propio, es decir, para acumular el mayor número de recursos materiales y humanos posibles –explica Reinares–. Pero su entendimiento de la yihad, en lo que se refiere a sus objetivos últimos, es decir a la reconstitución de un califato panislámico, hace que tenga una orientación decididamente global”.

Facundo F. Barrio