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Cristina, Arabia Saudita y el origen de Bin Laden

Similitudes entre el kirchnerismo y los jeques árabes. Lázaro Báez y la fortuna del creador de Al Qaeda.

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Cristina Kirchner con empresarios árabes.
Cristina Kirchner con empresarios árabes.

"Se habla de la Argentina como la nueva Arabia Saudita", avisó Cristina Kirchner esta semana en Nueva York. La Presidenta exageró al comparar la expectativa que generan los recursos energéticos argentinos, con el escenario que representó el país árabe a mediados del siglo pasado cuando se descubrió que guardaba las reservas de petróleo más grandes del mundo.

Aunque es cierto que el mundo entero mira con especial atención el potencial que Vaca Muerta podría guardar bajo la superficie de Neuquén –un recurso que serviría para multiplicar por diez las actuales reservas de hidrocarburos de Argentina–, no es agradable compararse con una teocracia autoritaria y una de las últimas monarquías absolutistas del mundo, que gobierna bajo los preceptos de la sharia, la ley islámica.

La familia Saud controla al país desde 1932. En Arabia Sauidta no hay democracia, no existe el periodismo, se denuncian constantemente violaciones a los derechos humanos, se aplica la pena de muerte incluso a niños y las mujeres pueden terminar en prisión si se las descubre cometiendo el imperdonable delito de manejar un auto.

¿Por qué el reino Arabia Saudita escapa a la mirada islamofóbica que se expande sobre Occidente? Por una simple y contundente razón: Riad es el principal aliado de los Estados Unidos entre los países árabes y también su mejor proveedor de petróleo. En ese contexto, no se escuchan en la Casa Blanca críticas a Arabia Saudita y se multiplican las condenas a Irán, a pesar de que en ambos países musulmanes sobran recursos energéticos y faltan libertades constitucionales.

Quizá hubiese sido más republicano que Cristina compare el potencial argentino de gas y petróleo con el que tiene Noruega, un gigante energético que utiliza sus multimillonarios recursos provenientes de la exportación de hidrocarburos para garantizar el financiamiento de un Estado Benefactor que realmente es inclusivo.

Existe, también, otra similitud entre la explosión de la Arabia Saudita de 1950 y la Argentina reciente. Pero es una analogía que al kirchnerismo no le sienta bien y, quizá por esa causa, Cristina debe haberla obviado.

Los inagotables recursos energéticos que se multiplicaron en la segunda mitad del Siglo XX en la monarquía saudita fueron administrados sin ningún control por un Estado corrupto que, por ejemplo, lanzó cientos de licitaciones públicas sin auditoría y con un mismo destinatario: el padre de Osama bin Laden.

Con una justicia adicta y un periodismo cautivo, los jeques árabes le otorgaron a Mahammad Awad bin Laden, el progenitor del creador de Al Qaeda, miles de millones de dólares para convertirlo en un floreciente empresario de la construcción de un país enclavado en el desierto, que carecía de infraestructura pero estaba plagado de petrodólares. El Grupo Bin Laden nació, se enriqueció y se expandió a todo el mundo gracias a los contratos de obra pública de nuevas rutas, autopistas, aeropuertos y puentes sauditas. La mega ingeniería de Bin Laden incluyó una reforma a La Meca, el lugar más sagrado para el mundo islámico.

En La Torre Elevada. Al Qaeda y los orígenes del 11-S, la magistral investigación del periodista Lawrence Wright se recuerda que Osama bin Laden nació en Arabia Saudita, dio sus primeros pasos en la empresa de su padre y utilizó la fortuna que heredó para crear la red terrorista más mortífera del mundo. El trabajo de Wright mereció un Premio Pulitzer porque demostró que sólo un Estado corrupto y totalitario como el de Arabia Saudita pudo garantizar el origen económico de lo que luego sería Al Qaeda.

Curiosamente, a la hora de comparar Argentina con Arabia Saudita, Cristina evitó mencionar el parecido de ambos países al adjudicar millonarios contratos de obra pública a empresarios amigos. Quizá porque ese dato dejaba al kirchnerismo muy cerca de los jeques árabes y a Lázaro Báez lo acercaba a la gestación de la fortuna de Bin Laden.

 

@rodrigo_lloret



Rodrigo Lloret