INTERNACIONAL


Cronología del ébola, el virus africano que tiene en vilo la salud del mundo

Apareció en 1976. El último brote ya mató a 4.000 personas, más del doble que en toda la historia, y llegó a Europa y América.

La lucha contra el ébola en África divide familias y aisla poblaciones. Es el brote más letal del virus desde su aparición en 1976: ya murieron más de 4.000 personas.
La lucha contra el ébola en África divide familias y aisla poblaciones. Es el brote más letal del virus desde su aparición en 1976: ya murieron más de 4.000 personas.
Foto:AFP

Apareció hace casi 38 años, pero se volvió letal en los últimos meses, Se pensaba que no podía salir de África, pero ya se registraron casos en Europa y América. Mató a más de 4.000 personas y nadie sabe bien cómo detenerlo. ¿Hablamos de ISIS o algún otro grupo terrorista? No, la Enfermedad del Virus del Ébola (EVE), que tiene en vilo a todos los sistemas de salud del mundo.

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Los primeros casos de una variedad del ebolavirus (son cinco virus distintos, de los cuales sólo tres registran contagios con el ser humano) ocurrieron en 1976. La cepa ahora conocida como Virus Sudán (SUDV) surgió en ese mismo país en junio: se registraron 284 personas y 151 muertes. Poco después apareció en la aldea de Yambuku, en la actual República Democrática del Congo (ex Zaire), a las orillas del río Ébola, que le dio el nombre a la enfermedad. Ahí hubo 318 enfermos y 280 víctimas fatales.

¿Cómo surge la enfermedad? La Organización Mundial de la Salud dice que el virus es común en animales salvajes como murciélagos frutívoros, gorilas, chimpancés y otros simios. La teoría más aceptada es que, como ocurrió con HIV en la misma época, el ébola se transmitió a los humanos a través de cazadores que comieron la carne cruda (o no suficientemente cocida) de algunos de estos animales, o entraron en contacto directo con sus fluídos.

Uno de los peligros de la EVE es que los primeros síntomas, que aparecen entre dos y 21 días después del contagio, son parecidos a los de muchas enfermedades: fiebre, nauseas, dolores de cabeza, vómitos. A medida que pasan los días, los síntomas empeoran: deshidratación, diarrea, erupciones en la piel y, en algunos casos, sangrados internos y externos por boca, ojos, oídos y piel. Los pacientes suelen morir entre seis y 16 días después de los primeros síntomas, y la tasa de mortalidad puede ser del 25 al 90 por ciento. Es decir: pueden morir entre dos y nueve de cada diez contagiados, aunque en promedio la mitad de los pacientes sobrevive. Si bien hay varios tratamientos en fase experimental de desarrollo, no hay vacuna ni “cura” conocida: los pacientes que sobreviven simplemente lo logran porque su sistema inmunológico resiste (el ébola suele atacar los globulos blancos). El tratamiento se limita a combatir los síntomas: analgésicos y suero para la fiebre y la deshidratación; ambas cosas aumentan las chances de sobrevida.

Desde 1976 hasta 2013 se registraron unos 20 brotes de las diversas variedades de Ébola, principalmente en países de África Central y Occidental. En total hubo 2.357 contagiados y 1.548 muertos. La clave fue la contención: los casos aparecieron en regiones remotas o pueblos pequeños, y los trabajadores de salud, junto a la OMS, colaboraron para poner a los pacientes en cuarentena. Hay que tener en cuenta que el virus sólo se contagia cuando el infectado ya presenta síntomas: antes no hay posibilidad de transmisión.

La epidemia actual. El brote que puso en vilo al mundo en los últimos meses surgió en Guinea en diciembre de 2013. Se trata de la cepa de Ébola Virus o Zaire Virus, la más letal de todas, con una tasa de mortalidad de hasta el 90 por ciento. Se cree que el primer paciente fue un niño de dos años de la aldea de Meliandou, que infectó también a su familia. El brote pasó de Guinea a Liberia y de Liberia a Sierra Leona. Un paciente que viajó a Lagos llevó la enfermedad a Nigeria. Senegal cerró su frontera sur con Guinea, pero no pudo evitar la entrada de un estudiante de 21 años contagiado; el joven sobrevivió pero aún está en observación. Además, desde agosto de 2014 surgió otro brote de un virus distinto (Zaire Ébolavirus) en la República Democrática del Congo: hasta ahora se confirmaron 70 casos y 42 muertes. 

Varios factores confluyen para que el virus se convierta en epidemia: además del tiempo que pasa entre el contagio y los primeros síntomas, existe el problema social. Muchos pacientes temen ser marginados, o atacados, o que sus familias sufran ataques, si se conoce que están infectados. Se hizo famoso el caso del hombre que escapó de una clínica de Monrovia, capital de Liberia, y aterrorizó a un mercado. La enfermedad suele aparecer en zonas rurales o remotas donde la cobertura sanitaria es precaria o inexistente. Pero donde sí hay centros de salud no la pasan mucho mejor: a veces manifestantes atacan los hospitales, creyendo que son responsables por el virus. Los trabajadores sanitarios se llevaron la peor parte de este brote: 200 médicos, enfermeros y asistentes murieron de ébola este año. Para comparar, en peor caso anterior, en 1976, fallecieron sólo 11. A esto se suman los rituales funerarios africanos, que en muchos casos involucran contacto directo con el cuerpo y los fluídos del difunto, lo que aumenta los casos de contagio. 

Estas condiciones, sumadas a la letalidad del virus, se combinaron para crear la tormenta perfecta: en lo que va de 2014, se sospecha que hubo 8,399 casos de contagio y 4.033 muertes, más del doble que en todos los brotes anteriores. La OMS dice que es el peor brote de la historia. Es, además, la primera vez que el Ébola sale de África: los voluntarios del primer mundo llevaron la enfermedad a sus países. El caso más resonante es el de la enfermera española Teresa Romero y su perro sacrificado Excálibur. También hay pacientes, aislados, controlados y en observación, en Francia, Alemania, Noruega, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos. Hasta ahora ninguno falleció.

Las alarmas se encendieron para América Latina con el primer caso, aún no confirmado, de contagio en Brasil. Souleymane Bah, un comerciante de 47 años oriundo de Guinea, habría viajado desde Marruecos y se sospecha que puede haber pasado por la frontera entre Brasil y Argentina, aunque Migraciones lo niega. Si bien se lo considera un paciente de bajo riesgo, el incidente disparó la pregunta: ¿Están preparados la región y nuestro país para contener un brote de Ébola?

"La región está bastante avanzada en los preparativos", consideró Marcos Espinal, especialista de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), quien sostuvo que el riesgo para el subcontinente "aún es bajo". La ministra de Salud de la ciudad de Buenos Aires, la doctora Graciela Reybaud, aseguró a PERFIL que ya está en marcha un protocolo de respuesta. “Todas las salas de guardia tienen un consultorio acondicionado, con el equipo de aislamiento y protección necesario. También está preparado el SAME y nuestro centro de referencia, que es el Hospital Muñiz”. Existe, además, un método desarollado por el Instituto Malbrán para detectar el virus en 24 horas. El infectólogo Daniel Stamboulian, por su parte, recomendó instalar controles médicos en Ezeiza y otros aeropuertos.

¿Cuáles son las chances reales de que el Ébola se convierta en una epidemia en Argentina? Más bien escasas. Si bien pueden pasar casos aislados, como el de Souleymane Bah, el contagio requiere contacto directo con sangre, semen, vómito o algún otro fluído u órgano de un paciente infectado y que presente síntomas. Si se tiene alguno de los síntomas mencionados, hay que consultar de inmediato al médico. Pero, por ahora, lo más probable es que el Ébola no llegue a nuestro país.



Redacción de Perfil.com


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