INTERNACIONAL ANIVERSARIO

Cuatro años de Francisco: su reforma, en zona de definición

Por primera vez, sectores de la curia critican abiertamente a Jorge Bergoglio. Vaticanistas explican por qué el proyecto papal atraviesa un momento crucial.

Dibujos de Temes
Dibujos de Temes Foto:Pablo Temes

Mañana se cumplen cuatro años desde que Jorge Mario Bergoglio se presentó en el balcón de la Basílica de San Pedro como “el papa del fin del mundo”. La fecha sirve como excusa para hacer un balance provisorio de la reforma emprendida por Francisco para transformar estructural y espiritualmente la Iglesia.

¿En qué estado se encuentra hoy el proyecto papal? ¿Qué significado tiene el hecho de que, por primera vez desde su asunción, el Pontífice reciba críticas cada vez más abiertas de sectores conservadores de la curia que resisten su impulso renovador? PERFIL consultó a cinco vaticanistas sobre los desafíos que enfrenta la reforma de Francisco en tiempos de definiciones.

“No sé si es el momento más difícil para la propuesta del Papa, pero ciertamente es difícil –dijo Andrea Tornielli, coordinador del sitio especializado Vatican Insider-. Hay críticas sobre la interpretación de la exhortación Amoris laetitia y sobre la reforma del proceso matrimonial. Todos los papas tuvieron problemas por las resistencias de la curia; la novedad de este tiempo es el lenguaje que se utiliza y el hecho de que estas críticas se hacen públicas incluso antes de que le sean comunicadas al Papa”.

En opinión de Nello Scavo, autor del libro La lista de Bergoglio, “es importante el espíritu de reforma, pero también lo es mantener viva la misión de las estructuras eclesiales”. Scavo ejemplifica: “Muchos hubieran deseado eliminar el Instituto para las Obras de Religión (IOR), pero el Vaticano es un Estado y por tanto no puede olvidarse de su banco. El IOR fue el centro de muchos escándalos, pero también una pieza clave para ayudar a cristianos perseguidos en otras latitudes. Había que reformarlo y Francisco lo comprendió. El que no entiende esa lógica es porque antepone sus intereses a la ‘revolución de la misericordia’”.

Sandro Magister, señalado por el círculo de Bergoglio como un vaticanista afín a los sectores conservadores que cuestionan al Papa, tiene una mirada menos contemplativa sobre la cuestión. “Francisco introdujo un cambio sustancial en el magisterio de la Iglesia: lo transformó en algo ‘líquido’, ambiguo, alusivo, lo que abre espacio a opiniones de todo tipo y habilita cuestionamientos a temas clave de la fe cristiana como el pecado, el perdón, la eucaristía o el matrimonio –dijo Magister a este diario-. Con Francisco, la Iglesia parece un rebaño sin pastor y con sus ovejas en desorden. Las críticas de algunos cardenales no se dirigen contra la reforma de la curia sino contra este magisterio ‘líquido’. Pero Francisco no quiere responder a esa apelación”.

En cambio, el español José Manuel Vidal, excura y director del sitio Religión Digital, valora positivamente esa propuesta inclusiva del Papa que Magister interpreta como confusa. “Francisco es un maestro en el arte de sumar –dijo Vidal-. Para él, el eje divisorio en la Iglesia ya no es derecha-izquierda, sino evangélico o no. Por eso, en la misma bula en la que concede a todos los curas el poder de perdonar el hasta ahora pecado reservado del aborto, ofrece la misma posibilidad a los curas de los tradicionalistas lefebvrianos, a pesar de no estar en plena comunión con Roma. La misericordia es para todos. Como decía San Agustín, ‘ama y haz lo que quieras’”.

Marco Tosatti, vaticanista del diario italiano La Stampa, subraya que la reforma de la curia ha avanzado lentamente hasta ahora, aunque no cree que ése sea el foco de las críticas conservadoras contra el Papa. “El problema no es la reforma sino su nueva forma de gobernar la Iglesia, en la que a menudo no tiene en cuenta a las jefaturas de los ministerios ni se guía por los procedimientos habituales –afirmó Tossati-. Por lo demás, hasta ahora no hubo grandes cambios en las estructuras de la Iglesia, a excepción del sistema de comunicación vaticano, donde la transformación sí avanzó rápidamente”.

“Faltan oídos” para la paz. El papa Francisco afirmó ayer que para uqe haya paz en el mundo “faltan oídos, falta gente que sepa escuchar” para poder después dialogar y solucionar los conflictos. “A través del diálogo y la escucha podemos ayudar a construir un mundo mejor, haciendo de él un lugar de acogida y de respeto, poniendo fin a las divisiones y los conflictos”, aseveró durante una audiencia que mantuvo con los miembros de la organización Telefono Amico Italia en el Vaticano.

Durante su discurso, Jorge Bergoglio condenó la “indiferencia generalizada, la comunicación cada vez más virtual y menos personal, y la escasez de valores sólidos en los que fundamentar la existencia” en las sociedades actuales. En este contexto, Francisco consideró indispensable favorecer el diálogo para “conocer y comprender las recíprocas exigencias” y “compartir caminos que favorezcan el bien común”. “Si hubiera más diálogo, diálogo del verdadero, en las familias, en los ambientes de trabajo, en la política, se resolverían fácilmente muchas cuestiones”, apuntó.