INTERNACIONAL CRISIS EN BRASIL

Denuncian un plan para expulsar a Dilma del poder

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Foto:AFP

Las acusaciones por corrupción en Petrobras y la recesión de la economía brasileña atraparon a Dilma Rousseff en una crisis política sin precedentes. Sectores del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) piden su renuncia y ex aliados del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) impulsan decenas de juicios políticos en el Congreso. Todo en un contexto de ajuste fiscal, caída del PBI por segundo semestre consecutivo y anuncios de su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, de una candidatura presidencial para sucederla en 2018.

Los fanstasmas que acosan a Dilma dispararon un poderoso interrogante en Brasil: ¿hay un plan para echarla del poder? Quien contestó ayer fue Joao Vicente Goulart, hijo del ex mandatario Joao “Jango” Goulart, derrocado por un golpe de Estado en 1964. “Brasil está frente a una campaña insensata y antidemocrática para voltear a la presidenta constitucional Dilma Rousseff y si eso ocurre, el resto de América del Sur sufrirá las consecuencias. Las instituciones están siendo manipuladas por aquellos que desean terminar con el gobierno de Dilma”, aseveró.

Desde la oposición, la voz más activa en reclamar su salida del poder es el ex candidato presidencial Aécio Neves. Pero lo que más aterra en el Palacio del Planalto es una traición de sus aliados del PMDB. El vicepresidente Michel Temer abandonó la coordinación política del gobierno –la mesa chica de Dilma– y el titular de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, rompió con el Ejecutivo tras ser imputado por la Justicia por el Petrolão. Ellos son el primero y el segundo, respectivamente, en la línea de sucesión. La tentación de desplazar a Dilma y hacerse con el poder es muy grande.
José Alvaro Moisés, profesor de Ciencia Política de la Universidad de San Pablo, no cree que haya un plan para derrocar a la jefa de Estado. Sin embargo, advierte que si el Tribunal de Cuentas y el Tribunal Supremo Electoral confirman que recibió dinero de Petrobras para su última campaña, será sometida a un impeachment. “En ese caso, podría ser la hora del PMDB, que está reaccionando a la forma autoritaria en que se manejó el PT y la presidenta y, por supuesto, está compitiendo por el poder. Ya le infligió numerosas derrotas al gobierno en el Congreso, y se prepara para tener su propio candidato en 2018; pero primero debe pasar las elecciones municipales de 2016. Por eso, se está alejando de un socio al que no considera justo”, confió a PERFIL.

La crisis encendió todas las alarmas en el oficialismo brasileño, al punto que Lula respaldó ayer y anteayer a la mandataria y amenazó con retornar a los primeros planos de la escena política. En Brasil, la crisis não tem fim.



Leandro Dario