INTERNACIONAL LA EVOLUCION YIHADISTA


Dos años de ‘califato’: EI es más pequeño pero más letal

Desde que proclamó su dominio en Siria e Irak, el grupo perdió reclutas y territorio. Pero su capacidad de crear pánico global es cada vez mayor.


Foto:AFP / AP

Pasaron ya dos años desde que Estado Islámico (EI) proclamó su “califato” en Siria e Irak. Fue el 29 de junio de 2014: Abu Mohamed al Adnani, vocero del grupo terrorista, apareció en un video en el que anunciaba la unción del líder Abu Bakr al Baghdadi como “califa”, declaraba a la organización yihadista como un “Estado independiente” y exigía la fidelidad de todos los musulmanes del planeta.

Desde entonces, EI sufrió grandes retrocesos materiales pero se fortaleció desde el punto de vista simbólico e ideológico. Pese a que perdió enormes extensiones territoriales y varios enclaves estratégicos, acusó bajas entre sus principales jerarcas y vio disminuir su capacidad de reclutamiento sobre el terreno, la capacidad del grupo para generar terror a escala global ha crecido a la par de los atentados letales que logró ejecutar no sólo en Medio Oriente, sino también en países europeos.

La ofensiva militar de los Estados Unidos y sus aliados en Siria e Irak fue un durísimo golpe al control territorial de EI en la región. Según el Departamento de Estado, la organización perdió el 47% de sus posesiones en Irak respecto de lo que dominaba en 2014. Las pérdidas incluyen ciudades que sirvieron como bastiones claves a EI y que hoy están bajo poder de la coalición.

Algo similar ocurrió con los combatientes de EI: Washington calcula que el grupo cuenta hoy con unos 18 mil a 22 mil reclutas, poco más de la mitad de los 33 mil que revistaban en sus filas dos años atrás. El ritmo de enrolamiento también bajó: la incorporación mensual de nuevos soldados pasó de 2 mil en 2014 a cerca de 200 en la actualidad.

Contracara. Sin embargo, para hacer un balance de los dos años de “califato”, no es suficiente con cuantificar las pérdidas materiales sufridas por el grupo. En paralelo a su retroceso territorial y humano, EI ha dado un salto cualitativo en el aparato propagandístico y el dispositivo ideológico que lo transformaron en una organización con aspiraciones terroristas de escala global.

El director de la CIA, John Brennan, reconoció hace dos semanas que la campaña militar contra EI en Siria e Irak “no redujo la capacidad terrorista del grupo ni su alcance global”. Del mismo modo que Al Qaeda reconfiguró su estrategia luego de la contraofensiva estadounidense tras los ataques a las Torres Gemelas, EI parece haber redefinido sus prioridades. “Las derrotas en el campo de batalla en Siria e Irak alteraron los criterios de EI acerca de cómo distribuir a sus combatientes más experimentados”, observó la revista Foreign Policy.

En el fondo de la cuestión está la incapacidad de los gobiernos que luchan contra EI para combatir su prédica ideológica, que sigue siendo la base de su expansión. Los golpes territoriales desarticulan la noción de EI como “estado”, pero no han hecho mella en su atractivo para jóvenes radicalizados dispuestos a inmolarse en cualquier capital. A dos años del “califato”, el grupo es más pequeño pero más letal.



Redacción de Perfil.com