INTERNACIONAL

El enfoque de la cercanía

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Este sínodo extraordinario tenía que concentrarse en los “desafíos pastorales” relacionados con la familia, y no en aspectos doctrinales, tomando en cuenta a las familias como son y no como deberían ser. Y, si es cierto que para la evangelización es necesario presentar ejemplos positivos de familias y animar a todos los que siguen el Evangelio (a pesar de las dificultades y los contextos culturales de las sociedades contemporáneas) y apuestan por el compromiso matrimonial y la procreación de hijos, es indudable que los “desafíos pastorales” también tocan, y de forma particular, las situaciones difíciles. El contexto ha cambiado profundamente con respecto al del sínodo de 1980 y a la época de la Familiaris consortio.
Entonces, ¿qué hacer frente a la disminución de los matrimonios religiosos (y también civiles) y al aumento exponencial de las convivencias? ¿Cómo anunciar el Evangelio a las personas que viven en situaciones “irregulares”, que hace tiempo habrían sido catalogadas con la etiqueta del “concubinato”? En primer lugar, con un nuevo lenguaje, según la respuesta de muchos padres sinodales. Y también estudiando la posibilidad de decisiones pastorales innovadoras, aplicables según los casos y mediante recorridos de penitencia y acompañamiento. Nada de soluciones fáciles ni atajos; nada de soluciones para todos, generalizantes.
En este sentido, la misma Relatio final representa solamente la base para el trabajo futuro: un trabajo para profundizar, para discutir, para dialogar en las Conferencias Episcopales nacionales y en las comunidades. Esta dinámica nunca se había verificado en ninguno de los sínodos del pasado y fue impulsada por Francisco, que no teme la confrontación libre de experiencias y posturas. El enfoque de la cercanía y de la misericordia es el dato más significativo que dejó el cónclave

*Vaticanista de La Stampa.



Andrea Tornielli