INTERNACIONAL TENÍA 79 AÑOS

El futuro de la Corte Suprema de los EEUU: ¿Quién fue Antonin Scalia?

La muerte del magistrado estadounidense plantea desafíos institucionales a Obama: Contrastes con Argentina.

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Foto:AFP

1. El padre del originalismo constitucional. El sábado, a los 79 años, falleció Antonin G. Scalia, Juez de la Corte Suprema de EEUU y famoso precursor de la interpretación originalista de la Constitución.

Scalia fue la figura más representativa y carismática del ala más conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos en los últimos 30 años. Fue propuesto por el presidente Ronald Reagan en 1986 y su proceso de confirmación fue destacado por lograr un apoyo unánime en el Senado.

Fue beneficiado políticamente por una histórica y traumática audiencia de confirmación del previo y polémico candidato republicano: El profesor de Harvard, Robert Bork. Ambos fueron los impulsores de la teoría originalista y textualista (Bork y Scalia respectivamente) de la interpretación de la Constitución. Esta teoría pretende "reconstruir" el significado de los textos constitucionales de acuerdo a la voluntad/intención "original" de sus autores y sus contextos históricos.

En efecto, Scalia fue designado con 98 votos afirmativos del Senado de los EEUU. Las designaciones con apoyo unánime son extrañas y, en este caso, ese récord es sólo superado por la designación de Sandra Day O'Connor, con 99 votos afirmativos y una ausencia, en un cámara alta de 100 Senadores.

Como el primer Juez Supremo de origen italoamericano, Scalia fue reconocido, por especialistas y colegas, por ser un conservador atrevido pero consecuente. Sus dichos, decisiones y votos más polémicos fueron en contra del derecho al aborto, el matrimonio igualitario, a favor de la posibilidad de justificar la tortura (sic) en contextos de excepción, o la polémica elección presidencial del 2000 (en el problemático caso Bush - Gore).

Defensor público de la "Independencia Judicial", fue muy criticado cuando salió a la luz un viaje de caza con el por entonces vicepresidente Dick Cheney, en la época en la que el máximo tribunal tenía un expediente sobre él por resolver.

A pesar del perfil conservador de Scalia, se destaca su práctica de contratar a secretarios (clerks) progresistas -de izquierda en el espectro político norteamericano- para que desafíen sus posiciones argumentales, algo muy difícil de imaginar en la tradición latinoamericana. Más allá de las diferencias ideológicas, todos las reacciones públicas resaltan su calidad humana y su retórica polemista como una gran virtud para la discusión pública.

2. El futuro de la Corte y Obama. La inesperada muerte de Scalia tendrá un impacto directo en la interna de ambos partidos, Demócrata y Republicano, y en la política institucional del fin del gobierno de Barack Obama.

Obama anunció, con una rapidez inesperada, que piensa ejercer su derecho constitucional de postular un nuevo candidato a Juez Supremo. La oposición en el Senado y las principales respuestas de los líderes republicanos dan a entender que será un contexto poco propicios para los acuerdos y las unanimidades.

En la interna partidaria y en la posterior campaña presidencial, los candidatos deberán incluir a la Corte Suprema en sus debates. Un contraste interesante entre Argentina y Estados Unidos fue la ausencia total del tema "Corte Suprema" en el debate presidencial argentino. Ni Macri ni Scioli, respondieron las preguntas sobre la Corte Suprema y sus candidatos, sus casos, etc. En este nuevo contexto de EEUU, es esperable que tanto Donald Trump o Bernie Sanders, y así todos los precandidatos presidenciales, deban hacer público qué modelo de juez supremo tienen en mente.

Es probable que Barack Obama -quién se ha presentado a sí mismo como Profesor asociado de Derecho Constitucional en la Universidad de Chicago- elabore una estrategia basada principalmente en su capacidad retórica y su lucidez política, y no tanto en su derecho constitucional a postular un candidato. Los nombres que sobresalen, el juez indio-americano Sri Srinivasan y el senador afroamericano Cory Booker, por ejemplo, son todos moderados políticos o jueces vinculados al partido demócrata con buena relación con los representantes de la cámara alta.

Sin duda, tener la facultad de proponer un nuevo Juez Supremo no significa poder concretar ese nombramiento. Especialmente en el último año de gestión presidencial. Sabemos que para designar Jueces en la Corte Suprema se necesitan, tanto en Estados Unidos como en Argentina, acuerdos políticos y conseguir los votos opositores en el Senado.

(*) Profesor de "Derecho Constitucional" y "Estudios Críticos del Derecho" en la UBA y editor de www.antelaley.com | Twitter: @lucasarrimada.



Lucas Arrimada (*)