INTERNACIONAL ELECCIONES PRESIDENCIALES

"El hijo de la dictadura" que quiere ser presidente de Paraguay

Mario Abdo Benítez disputará en diciembre las internas del Partido Colorado. En diálogo con PERFIL, cuestionó las violaciones a los derechos humanos cometidas por Alfredo Stroessner.

El senador colorado es precandidato a la presidencia en Paraguay.
El senador colorado es precandidato a la presidencia en Paraguay. Foto:Cedoc

Le gusta que lo llamen simplemente “Marito”, pero no todos le dan el gusto. Algunos, que recuerdan los años de plomo en Paraguay, le dicen “el hijo de la dictadura”. El senador Mario Abdo Benítez carga con un pasado que lo persigue a dónde va. Hijo del ex secretario privado del dictador Alfredo Stroessner, uno de los integrantes del “cuatrinomio de oro”, como conocían en Paraguay a los cuatro miembros del gobierno con más poder, “Marito” quiere ser presidente de su país. Para eso, competirá el 17 de diciembre en las internas del Partido Colorado, donde enfrentará a Santiago Peña, el delfín del mandatario Horacio Cartes.

Quien gane esa interna, estará a un paso de la presidencia. Benítez lo sabe y por eso protagoniza intensas actividades de campaña. Entre ellas, incluyó el fin de semana una visita a Buenos Aires, donde se reunió con “muchos paraguayos que fueron víctimas del exilio político y económico”. En diálogo con PERFIL, criticó la violación a los derechos humanos durante el gobierno que integró su padre. Y dijo que el mote que señala sus vínculos filiales con la dictadura “es un argumento reiterativo” de su adversario político, “que no tiene otros motivos” para criticarlo.

—¿Por qué quiere ser presidente?

— Tengo una historia de más de 20 años de militancia política al interior del Partido Colorado. Fui electo senador y lideré un equipo político que construyó una alternativa al proyecto encabezado por el actual Presidente de la República. Tenemos una visión a nuestro criterio mas democrática y comprometida con las instituciones.

—¿Cuál es el principal problema hoy en Paraguay?

—La falta de institucionalidad. No pudimos todavía superar una visión patrimonialista en la conducción de la nación, ni construir una democracia sólida con instituciones fuertes e independendientes.

—-Usted es hijo del ex secretario privado de Stroessner. ¿Reivindica algo de la última dictadura militar?

—No. De hecho, yo he podido construir una identidad propia al interior de mi partido. Si alguien tiene credenciales democráticas en este proceso somos nosotros. En mi movimiento militan muchos referentes que han sido víctimas de la intolerancia política que ha vivido Paraguay. Hoy muchos de ellos están acompañando nuestra candidatura. Esperemos que nuestro movimiento sirva para cicatrizar las heridas del pasado, sanar a la nación y entender que nuestro desafío está en el futuro.

—¿Qué cuestiones puntuales critica?

—La violación de los derechos humanos, de las libertades públicas y de la libertad de prensa. Obviamente que las enormes falencias que tuvo el gobierno de Stroessner son indefendibles.

—¿Qué le diría a las víctimas de violaciones a los derechos humanos y desapariciones?

—Justamente nuestro compromiso es mirar el futuro, aprendiendo de la intolerancia política. Hay que respetar la pluralidad del pensamiento y entender que las diferencias tienen que servir para enriquecer el debate nacional, no para construir murallas, sino para levantar puentes. Yo tenía 16 años cuando cayó el gobierno de Stroessner. De todas maneras, lo asumo con la motivación de reparar esas divisiones que impidieron al Paraguay vivir en tolerancia. A Paraguay lo tenemos que construir entre todos.

—¿Qué opina del gobierno de Cartes?

—Como todo gobierno ha tenido sus fortalezas y también sus enormes debilidades. Lo más peligroso es la poca conciencia democrática y encarnar un modelo con una visión hegemónica. Creemos que hoy el Partido Colorado tiene que ser protagónico del nuevo tiempo que vive Paraguay y el mundo. No hay que subordinar las instituciones a liderazgos conyunturales.