INTERNACIONAL DETRAS DE LA CRISIS DE LOS REFUGIADOS

El mundo discute cómo parar el horror en Siria: ¿intervención o más abstención?

Ya dejó 330 mil muertos la guerra que estalló en 2011. Paralizado, el Consejo de Seguridad de la ONU bloquea una acción internacional. El peso del recuerdo de la invasión a Irak.

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Foto:AFP
El cuerpo de Aylan Kurdi y los 2.921 refugiados que murieron este año intentado llegar a Europa reclaman a gritos una solución al conflicto civil en Siria. La mitad de los asilados en Europa son de esa nacionalidad y disparan un interrogante que nadie sabe ni quiere responder: ¿qué hacer para parar el horror en aquel país? La comunidad internacional, dividida y sin consenso, asiste impávida a la masacre de 330 mil personas, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, en un conflicto que ya lleva más de cuatro años. Dos opciones parten las aguas en la comunidad internacional: intervenir o no hacerlo.
“La única opción legítima es una decisión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, obligando al gobierno a restablecer la paz. Pero la política real demuestra que ese camino no logrará consenso, ya que los miembros permanentes tienen posiciones enfrentadas”, explicó a PERFIL Rut Diamint, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Torcuato Di Tella. Las heridas que dejó la invasión a Irak aún no cicatrizaron e imposibilitan una acción coordinada entre Estados Unidos, Reino Unido, Francia, China y Rusia. Por un lado, Washington pretende una intervención militar bajo el capítulo 7 de la Carta de Naciones Unidas, con el pretexto de restablecer la “paz y seguridad internacional”, lo que es percibido por Damasco, Beijing y Moscú como una invasión externa. “Una solución militar no es viable, dado que el presidente sirio, Bashar al Assad, cuenta con el apoyo del ejército”, agregó la académica.
Michael Ignattief, profesor en la Kennedy School of Government de la Universidad de Harvard, es una de las principales voces que apoyan una intervención occidental en Siria. “Estados Unidos y sus aliados deberían impedir el uso de bombas barriles y otras armas lanzadas desde el aire por el régimen para aterrorizar a sus ciudadanos. Eso debería estar combinado con una acción concertada con Rusia para que las partes en conflicto se sienten a la mesa de negociaciones, antes que el país sea devastado por la guerra civil”, confió a este diario.
Sin embargo, esa posibilidad parece inviable. Tras la intervención en Irak, no hay apoyo en los Estados Unidos a una acción de ese tipo en Siria. Vladimir Putin y Hassan Rouhani, por su parte, se resisten a soltarle la mano a Al Assad, un aliado clave en la región. Y, por otro lado, el presidente sirio y Estado Islámico se rehúsan a negociar entre sí.
“Tendría que haber una intervención humanitaria para proteger a los civiles y abastecerlos de alimentos y medicinas”, opinó Daniel Postel, profesor de la Universidad de Denver. Mientras el mundo discute con parsimonia qué hacer, las bombas caen sobre Aleppo, Damasco y Kobane

Leandro Dario