INTERNACIONAL PREOCUPADO POR BRASIL


El Papa envió una carta privada a Dilma ante su inminente destitución

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Gesto. La misiva fue interpretada como un respaldo implícito.
Gesto. La misiva fue interpretada como un respaldo implícito.
Foto:Cedoc Perfil
A días de presentarse ante el Senado y defenderse de las acusaciones que pesan en su contra, Dilma Rousseff recibió un mensaje sorpresivo. El papa Francisco le envió una carta privada, y aunque no se develó su contenido, fue percibida en Brasil como un respaldo implícito del Sumo Pontífice. El texto llegó en momentos en los que la presidenta suspendida enfrenta su segura destitución del poder, acusada de maquillar las cuentas públicas para esconder el déficit fiscal.

 “El papa Francisco me ha escrito una carta pero no haré público el contenido. Sólo puedo decir que no era una carta oficial”, reveló el jueves la mandataria. Rousseff decidió no difundir su contenido, ya que una intervención “pública” del Papa podría ser interpretada como una interferencia vaticana en los asuntos internos de Brasil.

La Conferencia Episcopal brasileña ya había manifestado su perplejidad por la rapidez con la que se deterioró la crisis institucional. Algunos obispos incluso criticaron el impeachment contra la presidenta, pidiendo que los políticos trabajaran por la unidad del país.
La gran preocupación del Papa es la crisis económica y la posibilidad de que se deterioren las condiciones de vida de los más pobres. Ese mismo mensaje es el que transmitió al resto de América Latina, en especial a Venezuela y Argentina.

GeopolТtica. Un diplomático italiano de carrera, Pasquale Ferrara, publicó un libro titulado El mundo de Francisco. Bergoglio y la política internacional (Actualidad e historia), donde sostiene que está llevando a cabo una “reconceptualización” católica de la política internacional. El Papa critica los modelos económicos y políticos del capitalismo; la persecución de cristianos y la violencia en Medio Oriente; y la pobreza en América Latina y en las “periferias” del mundo.
Consciente del poder de sus gestos y de sus palabras, Francisco visitará el sábado próximo la isla griega de Lesbos, donde miles de refugiados llegan en precarias barcazas, escapando de la guerra.