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El Papa Francisco encabezó un Via Crucis contra la mafia, la droga y la trata

Frente al Coliseo, el Sumo Pontífice conmemoró el calvario de Cristo con rezos por la crisis, el desempleo, la mujer, los presos y enfermos.

El papa Francisco presidió este viernes en Roma su segundo Vía Crucis nocturno como pontífice alrededor del Coliseo romano, durante el cual se conmemora el calvario de Cristo hasta su crucifixión.

El pontífice argentino llegó al célebre monumento romano, en donde unas 40.000 personas, entre turistas, fieles y religiosos, la mayoría con antorchas, lo esperaban.

Francisco, de 77 años, asistió como el año pasado al rito desde la terraza del Palatino, frente al imponente anfiteatro romano, sin recorrer a pie las 14 estaciones.

Según la leyenda, fue en el Coliseo donde los cristianos fueron arrojados a los leones durante las persecuciones de los primeros siglos después de Cristo.

Este año el Vía Crucis tiene la impronta de Francisco, quien encargó la redacción de las meditaciones que se leen en cada estación al obispo italiano de Campobasso (sur), Giancarlo Bregantini, conocido por sus batallas contra la mafia.

La crisis económica, el desempleo, el maltrato a las mujeres, la soledad, las enfermedades, la situación de los presos fueron abordados en cada una de las estaciones.

"Padre Giancarlo", que en su juventud fue obrero, al que la mafia de Calabria en 1994 colocó una bomba bajo el altar el día en que fue ordenado obispo, denunció también en los textos el drama de los refugiados, la trata de seres humanos, la droga, el alcohol, los abusos de la mafia.

En cada una de las estaciones la cruz fue cargada por trabajadores, empresarios, inmigrantes, detenidos, huérfanos o enfermos.

Las meditaciones de Bregantini llegaron hoy en medio de denuncias de organismos de derechos humanos hacia las políticas de control fronterizo de Unión Europea (UE), a las que acusan de amenazar la vida y los derechos de los inmigrantes, así como la de los solicitantes de asilo y refugiados. 

Varias pantallas gigantes han sido instaladas en la céntrica zona del Foro Imperial para que los peregrinos y turistas que han llegado a Roma para la Semana Santa puedan seguir el rito.

Algunos fieles gritaron al unísono "¡Viva el Papa!" en el cierre del Via Crucis en el Coliseo, mientras Francisco, inmediatamente después de dar la bendición, subió al auto, el Ford Focus que usa para moverse en la ciudad, y regresó al Vaticano. 

Fuentes: ANSA y AFP



Redacción de Perfil.com


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