INTERNACIONAL FUERTE MENSAJE EN BANGLADESH

El Papa pidió “perdón” a los refugiados rohingyas por la indiferencia del mundo

Francisco llamó por su nombre a los musulmanes desplazados de Myanmar, víctimas según la ONU de una limpieza étnica. El religioso argentino regresa hoy al Vaticano.

en ciclotaxi. Bergoglio paseó ayer en “rickshaw”, el tradicional medio de transporte utilizado en Bangladesh. Minutos después, expresó su apoyo a los refugiados.
en ciclotaxi. Bergoglio paseó ayer en “rickshaw”, el tradicional medio de transporte utilizado en Bangladesh. Minutos después, expresó su apoyo a los refugiados. Foto:AFP
Finalmente, el papa Francisco rompió el protocolo y dijo las cosas por su nombre. Luego de su visita a Myanmar, en la que se cuidó de no abordar públicamente el tema, el Sumo Pontífice pidió ayer en Bangladesh “perdón” a los refugiados rohingyas, tras reunirse con ellos y escuchar sus relatos, en la jornada más emotiva de su gira por Asia. El valor simbólico de su declaración no es menor: 620 mil musulmanes rohingyas escaparon en los últimos meses de Myanmar, donde son víctimas de una limpieza étnica, según denunció Naciones Unidas.

“No miremos hacia otra parte. La presencia de Dios hoy también se llama rohingya”, afirmó. “Su tragedia es muy dura, muy grande, pero tiene un lugar en nuestro corazón. Solamente hagamos que el mundo vea lo que hace el egoísmo con la imagen de Dios. Sigamos haciendo el bien a ellos, ayudándolos, moviéndonos para que sean reconocidos sus derechos, no cerremos el corazón”, concluyó.

Su mensaje llegó al término de un encuentro interreligioso en Daca, capital de Bangladesh, cuando una delegación de 18 refugiados formó fila para hablar unos minutos con el Pontífice, que los escuchó asintiendo con la cabeza, con tristeza. Andrea Tornielli, coordinador del portal Vatican Insider, presenció el encuentro, que calificó como “conmovedor, lleno de miradas, gestos y lágrimas, más que de palabras”. “Los rohingya subieron al palco. Las dos mujeres llevaban el velo y también el niqab, pero descubrieron su rostro. Miles de personas los recibieron con un gran aplauso y, después de que el Papa los saludara uno por uno, dejaron de transmitir tanto las imágenes como el audio”, escribió el prestigioso vaticanista.

El éxodo de esta minoría musulmana constituyó el tema más sensible del viaje del Papa en Asia, iniciado el lunes en Myanmar, donde se reunió con la consejera de Estado y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, y se cuidó de no mencionar una palabra que es tabú para los militares que tienen las riendas del poder. En ese país, la xenofobia y el odio a los musulmanes provocó una ola de violencia contra cientos de miles de rohingyas, considerados “inmigrantes ilegales” por las autoridades.

Perdón. Por eso, el mensaje del Papa, esperado durante toda la semana, adquirió ayer más relevancia. “En nombre de todos los que los persiguieron, que les hicieron mal, en particular ante la indiferencia del mundo, les pido perdón”, dijo. Shawkat Ara, una niña rohingya de 12 años, lloró luego de su encuentro con Jorge Bergoglio. “Mis padres murieron, ya no tengo alegrías”, contestó a la prensa internacional.

“Paparickshaw”. Además de su histórico mensaje, Francisco celebró una misa para 100 mil fieles de la minúscula comunidad católica de Bangladesh, y dio un paseo en “rickshaw”, el tradicional medio de transporte del sur de Asia, también llamado ciclotaxi. El Sumo Pontífice le agradeció al conductor que lo llevó con un pellizco en la mejilla.
Tras un encuentro con jóvenes en Daca, Francisco concluirá hoy su gira asiática y retornará a Roma.


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