INTERNACIONAL DILMA SE QUEDA SOLA

El PMDB prohíbe a sus afiliados aceptar cargos en el gobierno

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Agencias
En medio de las acusaciones y  el avance de la justicia sobre el gobierno de Dilma Rousseff y sobre su antecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, el principal aliado del Partido de los Trabajadores realizó su convención, en la que se planteó tomarse treinta días para evaluar si pedirá el juicio político o no de la primera mandataria. Treinta días de evaluación, pero con dos datos que alarmaron al Planalto: los insultos de parte de los congresistas para la actual mandataria y la decisión oficial del partido de no aceptar nuevos cargos gubernamentales.

¿Principio del fin? La presidenta brasileña vivió un fin de semana crucial para su supervivencia política con la noticia de que el mayor aliado de su coalición podría romper con el gobierno, como antesala de una protesta opositora para exigir su salida del poder. Ambos elementos –insultos y alejamiento del poder– están fuertemente vinculados: los analistas señalan que la resolución es el resultado de la presión de las bases del partido.
Todo sucede en el contexto de negociaciones para nominar a Mario Lopes para la Secretaría de Aviación Comercial, un cargo con rango de ministro. Lopes participa del área del partido que aún sigue apoyando al gobierno de Dilma Rousseff y que cada vez se muestra como menos importante.
En el encuentro, los convencionales mantuvieron como jefe de la fuerza al vicepresidente de la República Michel Temer, que asumiría el poder hasta las elecciones de 2018, si Rousseff fuera destituida en un impeachment.
“El PT y el gobierno terminaron. Dilma perdió el control del país, nadie cree en lo que dice, no está más en condiciones de unir a nadie ni de encontrar un rumbo para la economía”, dijo el diputado Omar Terra, uno de los que impulsan el quiebre de la coalición.
Sin embargo, el mismo Temer le bajó el tono a la situación, al sostener que no es momento de dividir a los brasileños.

Fortaleza. El PMDB es la mayor fuerza política de Brasil en cantidad de diputados, senadores y gobernadores. Sus hombres ocupan los tres primeros lugares de la sucesión presidencial: Temer, a cargo de la vicepresidencia; Eduardo Cunha, presidente de la cámara de Diputados; y Renan Calheiros, jefe del Senado.
Viejos zorros de la política, los miembros del PMDB se encargaron de mostrar todo el tiempo que su intención no es ser golpistas y abandonar toda clase de oportunismo en relación a la sitación crítica que vive la política brasileña. Los próximos treinta días serán claves para conocer cuál será la suerte de la jefa de Estado del país vecino.



Redacción de Perfil.com