INTERNACIONAL OPINIÓN


El rol de Argentina en la crisis humanitaria de refugiados

Hay en el mundo 65 millones de personas desplazadas, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El año pasado fue récord.


Foto:AFP
Sham tiene seis años. Era una nena feliz que vivía en una casa, en Siria, con sus papás y sus hermanitas. Un día, su hogar fue alcanzado por una bomba y todo cambió. Luego de un viaje de terror terminó atrapada en el puerto de Atenas y aún no encuentra un lugar seguro para vivir. La historia de Sham es la historia de millones de niños, niñas, hombres y mujeres que huyen del horror de la guerra.

Cuando se cumple el 65 aniversario de la adopción de la Convención de la ONU sobre los Refugiados, hay en el mundo 65 millones de personas desplazadas, la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial. El año pasado fue récord. Durante 2015 hubo 65,3 millones de personas desplazadas forzosamente en todo el mundo como consecuencia de los conflictos, la persecución, la violencia generalizada y las violaciones de derechos humanos. De acuerdo a la ACNUR (Agencia de la ONU para los Refugiados) más de un millón de refugiados necesitan con urgencia ser reasentados en otros países. Entre las personas vulnerables figuran las sobrevivientes de violencia y tortura, las mujeres y niñas en situación de riesgo y quienes tienen necesidades médicas graves.

Para Amnistía Internacional el comienzo de la solución vendrá de la mano del reasentamiento. Esta medida consiste en la transferencia o reubicación de un refugiado del país donde buscó protección a un tercer país que aceptó admitirlo. A los refugiados, por lo general, se les otorgará asilo u otra forma de residencia a largo plazo y en muchos casos tendrán la oportunidad de convertirse en ciudadanos naturalizados. Aceptar a un refugiado para beneficiarse del reasentamiento es una decisión exclusiva y discrecional de los países, quienes afrontarán no sólo todos los gastos, sino que son responsables de la integración local de esa persona al nuevo país.

Según los datos disponibles, las mujeres y niñas representan aproximadamente el 49 por ciento de la población refugiada en 2014. Desde nuestra perspectiva, sólo se llegará a una solución mediante el compromiso  y la cooperación internacional.

En un gesto de alineamiento con Estados Unidos, Europa y el Vaticano, el gobierno nacional anunció a comienzos de 2016 la intención recibir tres mil refugiados en nuestro país. Esta iniciativa fue presentada sin detalles concretos y su aplicación queda supeditada a obtener apoyo económico. 

El anuncio fue bien recibido por la comunidad internacional, con pronunciamientos de Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo. Otra reacción en ese sentido fue la invitación por parte de Barack Obama a la cumbre de líderes sobre la crisis mundial de los refugiados. El fin de la reunión es unir a los países en torno a un enfoque más humanitario y coordinado. Es una oportunidad histórica para elaborar un plan detallado que permita formular una mejor respuesta internacional. Se trata de un momento decisivo del que Argentina forma parte.

Hace pocos días el Gobierno Nacional publicó la ampliación del “Programa Siria”. Este plan fue iniciado en 2014 y se dirige a facilitar las vías legales para la admisión de personas de nacionalidad siria y sus familiares mediante el otorgamiento de una visa humanitaria. El procedimiento comienza cuando se solicita un permiso de entrada ante la Dirección Nacional de Migración por cualquier persona de nacionalidad o con residencia argentina, u organización nacional que actúa como "llamante" y asume el compromiso de proporcionar asistencia (transporte, alojamiento y apoyo) a los beneficiarios.

El “Programa Siria” se inscribe dentro de los planes de admisión con sponsor privado para casos individuales. Pareciera que Argentina no tiene planes de desarrollar un programa de reasentamiento, sino que delegará en los privados de buena voluntad la solución de esta grave crisis humanitaria.

Argentina es un país de inmigrantes y con una historia construida en la base de la solidaridad internacional. Desde Amnistía Internacional creemos que la solución empieza por desarrollar un programa de reasentamiento que dé la seguridad, respaldo y seriedad que este tipo de situaciones requieren. Sabemos que no es de un día para otro. Pero llevarlo a cabo es una decisión política que debe concretarse con un plan de trabajo. No será rápido ni fácil, pero será coherente con los anuncios efectuados oportunamente no solo por nuestro Presidente sino por la Canciller de nuestro país.


(*) Directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

Mariela Belski