INTERNACIONAL MAÑANA SE VOTA PRESIDENTE

En Brasil la única incógnita es si Marina decepciona o no

Rousseff tiene asegurado el ballottage. Silva pelea el segundo puesto con Aécio Neves.

Foto:Cedoc

Fue la campaña más dinámica y cambiante de los últimos años en Latinoamérica. Dilma Rousseff arrancó como favorita, pero la carrera electoral dio un vuelco a partir de la trágica muerte del candidato opositor Eduardo Campos. Lo reemplazó su compañera de fórmula, Marina Silva, quien se transformó en pocos días en la gran revelación en Brasil y llegó a sacarle 10 puntos a su rival en la intención de voto para el ballottage. Pero Rousseff recuperó rápidamente el terreno perdido y, a un día de la primera vuelta, es otra vez la mejor posicionada. Silva no sólo quedó lejos de la actual presidenta, sino que deberá luchar voto a voto con Aécio Neves para entrar en el segundo turno.

Los candidatos cerraron ayer sus campañas y entraron en la veda que regirá hasta que cierren las urnas mañana por la noche. La ley electoral brasileña impone una curiosa condición: dos días antes de los comicios, los postulantes pueden mostrarse en público, pero sin pronunciar discursos. Por eso Rousseff (PT), Silva (PSB) y Neves (PSDB) se limitaron a saludar a sus seguidores en las calles de San Pablo, Río de Janeiro y Belo Horizonte respectivamente.

Según la última encuesta de Datafolha –realizada entre el 1º y el 2 de octubre en 433 ciudades del país, con 12.022 electores consultados–, Dilma ganaría cómodamente la primera vuelta con el 40%, porcentaje insuficiente para evitar el ballottage. Marina (24%) y Aécio (21%) llegan a la cita electoral en empate técnico, ya que el margen de error del sondeo es de dos puntos porcentuales. Sin embargo, cuando se mira la “película” y no la “foto” de las encuestas, Neves parece tener motivos para ilusionarse: desde principios de septiembre no paró de subir en las preferencias de los electores, mientras que la curva de Silva experimentó la tendencia exactamente opuesta.

Durante buena parte de la campaña, los números indicaban que la líder ecologista tendría más chances de derrotar en la segunda vuelta a la actual jefa de Estado que el candidato del PSDB. Sin embargo, el sondeo de Datafolha señala que ambos perderían por el mismo margen: 48% a 41%. Aunque las cifras no son aún categóricas, Rousseff aparece ahora con serias posibilidades de obtener su reelección en el ballottage del 26 de octubre.

Los tres candidatos tuvieron su última oportunidad de batirse a duelo el jueves a última hora, durante un debate televisivo en el que también participaron los demás aspirantes a la presidencia: Pastor Everaldo (PSC), Luciana Genro (Psol), Eduardo Jorge (PV) y Levy Fidelix (PRTB). Se sacaron chispas. El foco de la discusión pasó por las denuncias cruzadas de corrupción. Neves le pegó a Dilma pero también a Silva por el famoso escándalo del “mensalão”: criticó a Marina por haber permanecido en el PT cuando se descubrieron los sobornos a legisladores en 2005.

Silva le redobló la apuesta: “Usted es miembro de un partido (el PSDB) que tuvo su propio mensalão cuando sobornaron diputados y senadores (en el primer gobierno de Fernando Henrique Cardoso) para conseguir que el Parlamento votara el proyecto de reelección”. Rousseff también rebatió la acusación: “Corruptos hay en todos lados. Lo que es necesario es que las instituciones sean capaces de investigar. Todo el mundo puede cometer corrupción, pero son las instituciones las que deben ser virtuosas e impedir que esto ocurra”.

Contra lo que muchos analistas suponían, Silva y Neves no gastaron demasiado tiempo en atacarse entre ellos, sino que dirigieron la mayor parte de sus intervenciones críticas contra la candidata oficialista. De esa forma, priorizaron mostrarse como la opción más firme para competir con ella en segunda vuelta. De acuerdo con la prensa brasileña, los tres candidatos continuaron discutiendo incluso cuando se apagaron las cámaras. Es casi seguro que Rousseff deberá seguir haciéndolo hasta el 26 de octubre. Sólo resta saber quién será su contendiente. Y si el llamado “huracán Marina” realmente fue tal.



Facundo F. Barrio