INTERNACIONAL DURO GESTO DE BERGOGLIO

En Corea, el Papa hizo un fuerte guiño al movimiento antiabortista

Tras reunir a un millón de fieles en Seúl, Francisco rezó en un cementerio simbólico de “bebés abortados”. Polémica por su visita a un centro de caridad investigado por malversación de fondos.

Unas horas después de haber reunido a un millón de fieles en Seúl, Francisco ensayó ayer su gesto más duro contra el aborto desde que asumió su papado. El pontífice rezó en un memorial para “bebés abortados” en el condado de Eumseong, en el centro de Corea del Sur. Se trata de un cementerio simbólico en el que una escultura de la Sagrada Familia encabeza varias hileras de cruces que representan a “niños no nacidos”.

No es casual que el Papa haya elegido Corea como escenario para tocar el tema. El país asiático tiene uno de los mayores índices de embarazos abortados del mundo. En los 90, el Estado coreano relajó las leyes antiaborto como política para combatir el problema de la sobrepoblación. Sin embargo, en la actualidad el gobierno intenta revertir la tendencia porque se agrava el envejecimiento demográfico.

El gesto de ayer de Jorge Bergoglio –el más fuerte e impactante desde que llegó al Vaticano– fue interpretado como un guiño a sectores conservadores de la Iglesia católica. El pontífice ya había dicho en abril que la interrupción del embarazo es un “crimen abominable”. Aunque Francisco ha criticado la “obsesión” de ciertos sectores de la Iglesia por temas como el aborto, él mismo alienta a “asociaciones, movimientos y centros culturales comprometidos en la defensa y la promoción de la vida”, tal como manifestó durante la Jornada de la Vida celebrada en febrero.

La postura de Bergoglio no debería sorprender a nadie. “Hay cuestiones, como el aborto, que no se encuadran estrictamente en lo dogmático, pero que la Iglesia siempre tomó como doctrinas –explicó a PERFIL el teólogo Rubén Dri–. En temas como la salud reproductiva y la moral sexual, Francisco no va a cambiar un ápice. Al contrario: él reafirma las posturas tradicionales con mucha fuerza”.

Antes de viajar a Eumseong, el Papa beatificó en Seúl a 124 mártires de la primera generación de cristianos coreanos, víctimas de la persecución religiosa durante los siglos XVIII y XIX. Fue durante una multitudinaria ceremonia en la emblemática plaza de Gwanghwamun, que une al antiguo palacio imperial con el centro de una capital hipermoderna, a la que asistieron un millón de fieles.

Tras la masiva misa en Seúl, el Papa viajó al centro católico de rehabilitación para discapacitados Kkottongnae (“Hogar de la Esperanza”), en cuyos jardines se halla el memorial contra el aborto. Fundada en los 70 por el padre John Oh, a quien Bergoglio conoció personalmente, la institución de caridad –con franquicias en varios países– fue objeto de investigaciones judiciales por presunta malversación de fondos públicos. Otras organizaciones cristianas de Corea presentaron quejas al Vaticano por el hecho de que el Papa le pusiera el “sello de calidad” con su visita



Facundo F. Barrio