INTERNACIONAL HABRA UN PARLAMENTO FRAGMENTADO

España se despide del bipartidismo y opta por la ‘europeización’ de su sistema político

Rajoy encabeza los sondeos, pero no llegaría a la mayoría absoluta. Buscaría apoyos de otros partidos, como sucede en Italia y el Reino Unido.

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Foto:Presidencia de Brasil

Las elecciones presidenciales tienen en España mucha incertidumbre, pero una gran certeza. El 20D inaugurará una nueva era en la política española, donde la transición democrática dejará finalmente paso a un sistema sin mayorías absolutas, con un Parlamento fragmentado, en el que el diálogo y el consenso serán claves para el próximo mandatario.

Todas las encuestas auguran una victoria del Partido Popular (PP), que, sin embargo, no alcanzaría una mayoría absoluta de 176 bancas para gobernar en soledad. Ni siquiera cosecharía los 156 escaños que obtuvo José María Aznar en 1996, su marca histórica más baja. En ese escenario, España se “europeizará”, habituándose a la ausencia de mayorías absolutas y a la búsqueda de consensos partidarios. Así lo hicieron Italia, donde muchos gobiernos caen al perder apoyos en el Congreso; Francia, con la cohabitación entre presidente y premier de distinto signo político; y el Reino Unido, que en 2010 tuvo un gobierno de coalición entre los conservadores y los liberales demócratas.

“Estamos ante un cambio de escenario importante. Siempre hubo un modelo bipartidista de ciclo, acababa un ciclo y cambiaba uno de los dos partidos por el otro. Ahora se plantean nuevas voces. Eso amplía el debate. Muchos creen que las mayorías absolutas fueron malas para el país y que vamos a un escenario de búsqueda de mayor consenso”, explicó a PERFIL Paloma Román, catedrática de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.

El presidente Mariano Rajoy buscará ser reelecto tras cuatro años de gobierno, marcados por la crisis, el ajuste, el desempleo y una tibia y reciente recuperación de la economía. Se presenta como el garante de la unidad de España, ante el desafío secesionista de Cataluña, y la propuesta de Podemos de convocar a un referéndum de independencia. “Si no hay una mayoría parlamentaria suficiente, el partido más votado intentará buscar aliados para intentar fraguar esa mayoría. Puede ocurrir que solicite un apoyo de legislatura a otra agrupación. De acuerdo con las últimas encuestas, podría haber un pacto del PP con Ciudadanos”, agregó Román.

Pedro Sánchez es el principal contendiente. Según Metroscopía, marcha segundo en la carrera al Palacio de la Moncloa, a tan sólo cuatro puntos del actual jefe de Estado. Dentro del PSOE, es resistido por Susana Díaz, la presidenta de Andalucía y mujer fuerte de la formación. Pero aspira a usufructuar en las urnas su desempeño en el último debate presidencial, donde acusó a Rajoy de corrupto y le recriminó no haber renunciado cuando estalló el escándalo de la contabilidad paralela de Luis Bárcenas.

Renovación. Las dos caras de la nueva España, que critica con distintos argumentos y estilos a la vieja dirigencia, son Pablo Iglesias, de Podemos, y Albert Rivera, de Ciudadanos. El primero se ilusiona con una remontada en los sondeos, pese a que meses atrás desacreditaba a los mismos. En su cierre de campaña, llamó a la “gente humilde” a darles “una lección a los poderosos”.

Por su parte, Ciudadanos, un partido liberal de centroderecha, adelantó que se abstendrá en la investidura del próximo gobierno, posibilitando que la fuerza más votada –sea PP o PSOE– llegue al poder. Sin embargo, estará en la oposición, por lo que cada ley deberá contar con consenso en el Congreso para ser aprobada.

El próximo presidente deberá construir poder no desde las urnas, sino desde la gestión. Enfrentará a tres partidos fuertes de oposición. Y deberá dar respuesta a los 36 millones de electores españoles que reclaman una mejor calidad democrática.



Leandro Dario