INTERNACIONAL AVENTAJA POR 40 PUNTOS A SUS RIVALES

Evo Morales, sin oposición para alcanzar hoy la ‘re-re’

Lidera las encuestas con más de 60%. Puso fin a la histórica inestabilidad boliviana y logró que la economía acumulara ocho años de crecimiento. Claves de su éxito.

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Foto:Gentileza Nat Geo

Desde La Paz

“Primero decían ‘este indio no dura seis meses’, ahora dicen ‘este indio se quiere quedar cincuenta años’”. Evo Morales repite esta frase cada vez que lo acusan de querer perpetuarse en el poder y de haber construido el gobierno democrático más fuerte desde los años 50 del siglo XX. También dice que los movimientos sociales “no hemos llegado al Palacio de inquilinos ni estamos de paso. Hemos llegado para quedarnos 500 años”.

Hoy casi 6 millones de bolivianos votarán si quieren que Morales inicie su tercer mandato, con el que se transformará en el presidente que más duró en el Palacio Quemado, sede del gobierno. Las encuestas dicen que ganará con alrededor del 60% de los votos y una diferencia sobre el segundo, el centrista Samuel Doria Medina, de alrededor de 40 puntos. Morales sube la apuesta y dice que sacará el 70%, pero su meta es más concreta: mantener los dos tercios que tiene en el Congreso, con los que en el futuro podría modificar la Constitución, que ya no le permite otro período: el actual se consideró el primero bajo la nueva Carta Magna aprobada en 2009, y sólo hay una reelección.

La pregunta de hoy es cómo en un país conocido por su inestabilidad –donde en 2003 el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada debió huir a Estados Unidos de la furia popular– Morales logró construir una popularidad tan alta y estable. Una de las respuestas conduce a la economía: esta semana el FMI publicó que Bolivia es el país que más creció en la región en 2014 y ese crecimiento sostenido en los últimos ocho años ha redundado en una cantidad de recursos nunca vista en manos del Estado, traducida en política social e inversión pública.

Las tres líneas del teleférico de transporte público que unen La Paz y la populosa urbe indígena de El Alto, de un millón de habitantes, es una de las obras estrella de la administración Morales. Familias enteras surcan los fines de semana los cielos a casi 4 mil metros sobre el nivel del mar. “Lo tomo cuando estoy apurada, se ahorra harto tiempo”, dice a este cronista una señora indígena con su guagua (niño) en la espalda, que corre a subir a una de las cabinas.

Morales quiere mostrar que logrará la modernización del país que los neoliberales no pudieron. “No era sólo una cuestión de recursos, era un tema mental, la élite que no creía en el país ni en sus posibilidades”, dice a PERFIL el historiador Pablo Quisbert. La creciente autoestima nacional es otra de las claves del éxito de Morales.

Pero además, el presidente cocalero ha emprendido una verdadera revolución política que ha cambiado la cara del Estado. Su partido, el Movimiento al Socialismo, es una confederación de organizaciones sindicales de todo tipo que permite a diversos sectores acceder al Estado. Las listas del MAS combinan “clasemedieros” invitados por Evo Morales con indígenas, mineros, campesinos, cultivadores de coca, choferes o comerciantes informales.
La oposición, por su parte, no logró tener un candidato único y se bate en la impotencia. Además del empresario Doria Medina, compiten el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga (derecha), con alrededor del 10% de intención de voto, el ex alcalde de La Paz Juan del Granado (centroizquierda) con el 3% y el Partido Verde, que lleva al indígena Fernando Vargas, con alrededor del 1%. Sus discursos se centran en el derroche de recursos del auge de las materias primas, la corrupción y la falta de cambios reales, pero por el momento no han sido suficientes para  subir en las encuestas.
Alguna vez, el líder aimara Felipe Quispe, opositor al actual gobierno, dijo que “con Evo la lucha va a ser más difícil, porque Evo nos conoce (a los indígenas)”. Más místico, un analista descubrió que si uno pone Evo en el diccionario de la Real Academia Española, el resultado suena perturbador para la oposición: “Duración de las cosas eternas”, dice. Hiperactivo, Morales trabaja desde las cuatro o cinco de la mañana, y desde su triunfo, en 2005, con el 54% de los votos, ha vuelto a ganar varias veces: en 2008 fue ratificado en referéndum con el 67% y reelegido en 2009 con un inédito 64% de la votación.

“Hay que votar por la Agenda Patriótica 2025 y por la estabilidad económica”, dijo un afónico Morales este miércoles en el cierre de campaña en El Alto frente a miles de personas.

Quizá, la paradoja de la revolución de Evo Morales es que, contra lo que muchos pensaban, está transformando Bolivia en un país más “normal”.

 

Ofrece ayuda a la Argentina y Brasil

La sólida situación económica le permite a Evo mirar con tranquilidad a los vecinos en problemas, como Argentina, con su inflación y su desesperada búsqueda de dólares, o Brasil, con su producto bruto estancado. Días atrás, Morales reveló que dos países de América del Sur le habían pedido préstamos –pedidos que rechazó– y la prensa boliviana sugirió que uno de ellos era la Argentina. Ahora, el presidente le dijo a Folha de São Paulo que está “preocupado” por el bajo crecimiento de Brasil o Argentina, y ofrece ayuda. “Nuestros equipos técnicos deberían reunirse permanentemente e identificar qué país está en problemas y de qué manera, juntos, podemos ayudar. Yo creo en la integración sudamericana. Respeto, felicito y admiro el liderazgo de Brasil y Argentina en el desarrollo industrial, pero no por eso podemos estar aislados”.



Pablo Stefanoni