INTERNACIONAL HISTORICA GIRA DEL PONTIFICE

Francisco dejó su huella en Medio Oriente: “La paz no se compra”

En su visita a Jordania, Bergoglio envió un mensaje salomónico a palestinos e israelíes y buscó no herir susceptibilidades. Condenó la violencia en Siria: “Que nadie se empeñe en las armas”. Hoy se reunirá con Abbas.

Foto:AFP

En la primera jornada de una histórica gira por Medio Oriente, el Papa hizo gala ayer de sus dotes diplomáticas al transmitir un mensaje tan comprometido como salomónico a la región más conflictiva del mundo. Consciente de que cada palabra y cada gesto serán medidos al milímetro por los receptores de su discurso, Francisco proclamó que “es necesaria y urgente una solución pacífica a la crisis de Siria y una justa solución al conflicto entre israelíes y palestinos”, pero no especificó cuál debe ser esa solución ni amagó un solo guiño a alguna de las partes en disputa.

Jorge Mario Bergoglio repartió su día en Jordania entre tres grandes actividades: una visita a los reyes en Amman; una misa ante 20 mil cristianos en el estadio internacional de la capital jordana; y un momento de reflexión en el sitio del río Jordán donde, según la Biblia, fue bautizado Jesús. En ese mismo lugar, tuvo más tarde un encuentro con un grupo de refugiados sirios.

“La paz no se puede comprar, no se vende –manifestó el Papa durante la multitudinaria ceremonia religiosa–. Es un don que hemos de buscar con paciencia y construir artesanalmente mediante pequeños y grandes gestos en nuestra vida cotidiana”.

El pasaje más político de su discurso se oyó a orillas del Jordán, donde Francisco se refirió a la guerra civil en Siria. “Renuevo mi vehemente llamado a la paz –dijo–. Que cese la violencia y se respete el derecho humanitario. Que nadie se empeñe en que las armas solucionen sus problemas y que todos vuelvan a la senda de las negociaciones. La solución sólo puede venir del diálogo y la moderación. Que Dios convierta a los violentos y a aquellos que tienen proyectos de guerra”.

En cuanto al conflicto palestino-israelí, el Papa apenas abogó por una “justa solución”. Se espera que se explaye más sobre la cuestión en sus visitas de mañana y el lunes a Belén y Jerusalén. Ayer sostuvo que la búsqueda de una salida debe estar por encima “de las diferencias de ideas, cultura o religión”. El diálogo interreligioso es precisamente uno de los leitmotivs de la gira papal por Medio Oriente (ver aparte). Francisco también elogió al rey islamista Abdallah II, a quien reconoció como “un hombre de paz”.

La agenda de Bergoglio para los próximos dos días expresa los esfuerzos del Vaticano por no herir ninguna sensibilidad. Se reunirá con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas, y visitará un campo de refugiados palestinos; pero también hará una ofrenda en la tumba del fundador del sionismo moderno y mantendrá encuentros con el presidente y el premier israelíes, Shimon Peres y Benjamin Netanyahu. La búsqueda de ese equilibrio extremo se entiende al considerar las desmedidas expectativas que su visita había causado entre militantes propalestinos y los resquemores que había provocado entre grupos judíos ortodoxos. El tono de su discurso dejó en claro que la Iglesia no cambia de posición de un día para el otro.



Facundo F. Barrio