INTERNACIONAL ENTREVISTA A LEONARDO BOFF

“Francisco y Trump lideran proyectos políticos opuestos”

El ex sacerdote brasileño y teólogo de la Liberación elogió el rol global del Papa y opinó sobre las crisis en Venezuela y Brasil.

Pensador. De visita en Buenos Aires para participar en la Feria del Libro, Boff dialogó con PERFIL.
Pensador. De visita en Buenos Aires para participar en la Feria del Libro, Boff dialogó con PERFIL. Foto:Marcelo Escayola
El ex sacerdote brasileño Leonardo Boff es uno de los fundadores de la Teología de la Liberación. Es, además, filósofo, escritor, profesor y ecologista. A sus 78 años, y por primera vez en décadas, hoy Boff se siente a gusto con la línea que baja desde el Vaticano, con cuya jerarquía estuvo enemistado durante varios años debido al rechazo que provocaban en círculos eclesiásticos sus tesis sobre la “opción preferencial por los pobres” del cristianismo. Hoy, apoya lo que él mismo califica como la “revolución” del papa Francisco.
Voz de referencia para los movimientos populares en toda Latinoamérica, Boff llegó esta semana a Buenos Aires para presentar su última obra en la Feria del Libro. El teólogo brasileño recibió a PERFIL y otros medios en un hotel porteño para dialogar sobre el actual escenario político regional y global. Se refirió, entre otras cosas, al encuentro que mantendrán Francisco y Donald Trump el próximo 24 de mayo.
—¿El Partido de los Trabajadores se debe una autocrítica por la crisis política en Brasil?
—El presidencialismo de coalición ha sido un problema en la tradición política brasileña. Partidos sin coincidencias ideológicas hacen alianzas en función del reparto de cargos y favores. Así empezó la corrupción, que es innegable. Hay muchos dirigentes presos. Y otros que alcanzaron el poder perdieron la conexión orgánica con las bases populares, en un país en el que un obrero había llegado a presidente. La oligarquía brasileña nunca aceptó eso, y fue creando las condiciones para alejar al PT y a Lula. Abrieron una brecha con mecanismos ilegales para dar el golpe parlamentario contra Dilma. Pero la verdadera persecución, con ayuda de los medios, es contra Lula. La corrupción desmoralizó a los políticos y se apela a gestores sin cualidades para la política. Brasil es un avión sin piloto.
—¿Qué errores cometieron las fuerzas progresistas en Latinoamérica que hoy sufren un retroceso político?
—La crisis capitalista global creó el espacio para el ascenso de las derechas a nivel global. Por otro lado, la estrategia del imperio estadounidense también nos afectó directamente. Ya no golpea a nuestras democracias con la fuerza militar sino con golpes institucionales. A Estados Unidos le preocupa, además, el avance de la presencia china en la región. Ese nuevo juego geopolítico, al que se suman intereses como los relativos a las reservas energéticas, complejiza mucho el análisis. Tenemos democracias de bajísima intensidad en cuanto a la participación popular, que son mantenidas por oligarquías y grandes grupos económicos.
—Usted habla de la “baja intensidad” de las democracias latinoamericanas. ¿Cómo calificaría la situación política actual de Venezuela?
—La situación es tan confusa que es difícil tener un juicio objetivo. Sabemos que hay una difamación organizada y sistemática desde los Estados Unidos contra Venezuela, porque es el único país del mundo que enfrenta directamente al imperio. La Revolución Bolivariana era efectivamente una revolución, que implicaba un nuevo concepto de la democracia y la economía. Era un proyecto político extraordinario. El chavismo hizo muchas cosas por el pueblo que son olvidadas. Por eso es difícil hacer un juicio: los intereses en juego son muy fuertes y siempre permanece la amenaza de una invasión de los Estados Unidos.
—Si la destitución de Rousseff en Brasil fue un golpe parlamentario, ¿por qué no admitir que el fallo del TSJ venezolano contra el Parlamento fue un intento de golpe judicial?
—Creo que ahí hay una disputa de poderes. Donde hay poder, hay tensión. Como decía el Papa: el poder no deja lugar para el amor ni la misericordia. Venezuela está en una situación política muy mala porque no hay un centro de poder que organice. Y la decisión de distribuir armas a las brigadas populares implica un riesgo muy grande de violencia y sangre que sería intolerable.
—¿El papa Francisco puede jugar algún papel en la resolución de la crisis venezolana?
—Creo que puede jugar un papel importante, como lo ha hecho con Siria. Cuando Obama decidió atacar ese país, el Papa convocó a un día de oración a todas las Iglesias del mundo. En el caso de Venezuela, creo que la autoridad moral de Francisco puede ayudar a generar las condiciones mínimas necesarias para un diálogo entre gobierno y oposición, que tal vez podría darse en el Vaticano o en algún tercer país.
—Francisco se reunirá con Donald Trump el próximo 24 de mayo. ¿Qué se puede esperar de ese encuentro?
—Trump y Francisco lideran proyectos políticos opuestos: uno que busca llevarse el mundo por delante y otro que busca un mundo de diálogo y convivencia. Creo que será un diálogo áspero, porque Francisco no hace diplomacia sino que ama la verdad. Le dirá cosas duras a Trump. Pero sería bueno que hubiera una confrontación entre ambos, para que aparezcan claramente diferenciados sus proyectos opuestos.