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Franciso hace temblar al Vaticano con la comunión a los católicos divorciados

Podrían recibir sacramentos en Alemania. Por qué Bergoglio se enfrenta con el ala conservadora.


Foto:AFP.

Malestar y un palpable clima de incomodidad se respiraba ayer en el Vaticano. La arquidiócesis de Friburgo en Alemania, decidió aplicar lo expresado por el papa Francisco hace algunos días sobre “acompañar con misericordia a los divorciados” y autorizó a que en esa jurisdicción eclesiástica se les permita el acceso a los sacramentos.

Aunque oficialmente el Pontífice no se haya pronunciado, la diócesis hizo circular un documento en el cual indica que la Iglesia tiene que ser capaz de acoger a los divorciados. Anteriormente, el ahora papa emérito Benedicto XVI habría criticado estas iniciativas, porque desde hace siglos, la Iglesia Católica consideró que los divorciados viven en pecado.

“La Iglesia de Friburgo decidió por su cuenta dar un paso, sin esperar una indicación precisa del Papa”, se quejaba Lazzaro Conti, viejo sacerdote de una conservadora parroquia de Roma Nord. El padre Federico Lombardi, influyente vocero vaticano, explicó que el documento fue iniciativa de una oficina de la diócesis de Friburgo, no del propio obispo, y que por eso, no tenía valor.

“Para nada cuenta con el aval de la conferencia episcopal alemana. Es un documento puramente local”, subrayó Lombardi. Le contestó, muy molesto, el padre Andreas Moherle, responsable de la “oficina de las almas” (así se llama la oficina del escándalo) diciendo que “la Iglesia se encuentra en una difícil situación: de un lado el sufrimiento de las personas y del otro de la doctrina”.

Para entender la situación delicada en la cual se encuentra el Vaticano, hay que notar que Lombardi, antes de ser portavoz de Francisco, fue el vocero de Benedicto XVI y que entre los dos papas de las diferencias de actitud sobre el tema son muy marcadas.

Según la doctrina, la ruptura del sacramento del matrimonio y un segundo enlace impide a los divorciados comulgar en la misa, si su unión anterior no estaba anulada por un tribunal eclesiástico. Los teólogos más cercanos a Ratzinger temen que Francisco vaya introduciendo elementos de relativismo en la Iglesia.

O sea, que abra las puertas de San Pedro al tipo de cultura que Ratzinger detesta. Jorge Bergoglio recomendó profundizar en la reflexión sobre este tema, que ya se encuentra en la orden del día del consejo consultivo de los cardenales que será abordado en un próximo sínodo extraordinario en 2014 sobre la pastoral familiar y matrimonial.

En Italia, además la cuestión del acceso a los sacramentos para los divorciados es pan cotidiano para la opinión pública porque muchos líderes políticos católicos son divorciados y casados en segundas nupcias. Tal es el caso del ex premier Silvio Berlusconi, católico, divorciado de sus dos esposas y actualmente en pareja con una joven de 28 años. En abril del 2010, durante un funeral, Berlusconi se acercó al altar y comulgó.

Fue un escándalo nacional. hasta fue escrita una carta de protesta al Papa. Ratzinger dijo solemnemente que los sacramentos “son reservados a los que no se mancharon con el pecado”. La distancia entre estas palabras y la actitud de Francisco parece evidente.



Redacción de Perfil.com


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