INTERNACIONAL CINCO AÑOS EN CRISIS

Grecia elige hoy entre el ajuste alemán y el caos fuera del euro

Once millones de personas votarán en un referéndum si aceptan la oferta de la UE o la rechazan, como pide Tsipras. Empate técnico.

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Foto:AFP

Con corralito, movilizaciones en las calles y el miedo a una crisis aún mayor, casi once millones de griegos votarán hoy en el crucial referéndum, que definirá si aceptan o rechazan la propuesta de ajuste de los acreedores, que, paradójicamente, ya fue retirada de la mesa de negociaciones. En campaña por el No, el gobierno de Alexis Tsipras embistió ayer duramente contra la Unión Europea (UE), a la que acusó de hacer “terrorismo”, y contra Alemania, por querer que Grecia salga del euro.

El Sí apuesta por continuar con las políticas aplicadas en los últimos cinco años y encolumna a los principales partidos de la oposición, los empresarios y sindicatos. Bruselas, por su parte, convirtió la elección en una consulta popular sobre la permanencia de Atenas en la Eurozona.

Yanis Varoufakis, ministro de Finanzas heleno, disparó munición gruesa contra los acreedores. “Lo que están haciendo con Grecia tiene un único nombre: terrorismo”, afirmó en una entrevista con el diario El Mundo de España. Además, el funcionario, que insinuó que Berlín ya evaluaba un “Grexit” en 2012, aseveró que “a la Unión Europea no le gusta la democracia” y que si gana el Sí se habría impuesto el miedo.

Andrés Malamud, investigador de la Universidad de Lisboa, cree que hay “incomprensión y falta de confianza” entre las dos partes. “Tsipras pretendió usar el referéndum como palanca de negociación con el Eurogrupo (“o me dan lo que pido o el pueblo griego disuelve su euro”), pero se le volvió en contra y ahora Alemania lo usa contra él (“ aceptás lo que te ofrecemos o el pueblo griego disuelve tu gobierno”)”, explicó a PERFIL.

Según las últimas encuestas, habría un empate técnico entre las dos opciones, con diferencias de apenas décimas. Tsipras prometió que si gana el No llegará el martes a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea, al tiempo que agregó que la permanencia en la Eurozona es un “hecho dado”. Sin embargo, Varoufakis admitió que el Ejecutivo estudia medidas legales para frenar una posible expulsión de la moneda comunitaria.

El No encolumnó a grupos opuestos ideológicamente, como Syriza y el partido neonazi Amanecer Dorado. Por el lado del Sí, en cambio, se manifestaron Nueva Democracia y los socialdemócratas de Pasok.

Gane quien gane, Atenas se enfrenta a un escenario incierto y sombrío. Si los griegos aceptan los ajustes de la troika, caerá el gobierno de Syriza, pero Grecia continuará recibiendo préstamos y los bancos tendrán liquidez. Ese dinero, sin embargo, será para pagar vencimientos de la deuda y la sociedad sufrirá aun más recortes que los que soporta desde 2009, cuando estalló la crisis.

Si el No es mayoría, Tsipras saldrá fortalecido, pero Bruselas podría negarse a un tercer rescate, rechazar una reestructuración de la deuda y empujar a Atenas fuera de la Eurozona, como quiere el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schâuble.

La presidenta de la Unión Griega de Bancos, Luka Katseli, afirmó que hay una “alta probabilidad” de que los bancos abran el martes o el miércoles, aunque seguirá habiendo control de capitales. Sin embargo, admitió que el retiro de efectivo –de 60 euros por día– dependerá de la liquidez que haya.
Grecia, la cuna de la democracia y la civilización occidental, celebra hoy el referéndum, sin saber qué implicancias tendrá para su futuro. La única certeza es que la crisis continuará, ya sea que gane el Sí o el No.


Lágrimas jubiladas
Sin proponérselo, recorrió el mundo. Sus lágrimas de amargura conmovieron a todos. Giorgios Shatzifotiadis, de 77 años, intentaba el viernes retirar los 60 euros diarios que había autorizado el gobierno griego, cuando la tristeza pudo más. La crisis, la cola frente a la sucursal bancaria en Tesalónica, al norte de país, y la tensión en las calles conmovieron hasta al jubilado, que se arrojó al suelo y desnudó su angustia. “No puedo soportar ver a mi país en esta miseria. Por eso estaba abatido, no por mi problema personal”, explicó ayer a la prensa.

Giorgios quería recuperar parte de la pensión de su mujer, que sufre problemas de salud, y tras cruzarse con tres bancos cerrados, finalmente dio con una sucursal abierta. “Pero los empleados del banco me dijeron que no podía obtener el dinero, entonces me desmoroné”, indicó. “Trabajé muy duro en una mina de carbón y en la fundición. Veo a mis conciudadanos mendigar algunos centavos para comprar pan, veo los suicidios aumentar. No puedo soportar ver a mi país en esta situación”, agregó.



Leandro Dario