INTERNACIONAL GOBERNADOR SALIENTE DEL ESTADO DE LARA

Henri Falcón, un ‘rara avis’ opositor que quiere ser presidente de Venezuela

Se diferenció de sus aliados de la MUD al admitir la derrota en las elecciones regionales. Es un ex chavista que lidera el ala más dialoguista de la oposición. ¿Un tapado para 2018?

En carrera. Falcón dijo anteayer que Maduro conduce un “gobierno fracasado”.
En carrera. Falcón dijo anteayer que Maduro conduce un “gobierno fracasado”.
En medio de las denuncias opositoras sobre supuesto fraude en las últimas elecciones en Venezuela, alguien dijo “perdimos”. Henri Falcón, gobernador saliente del estado de Lara, fue uno de los pocos dirigentes de la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que reconocieron la derrota ante el chavismo en los comicios regionales del pasado domingo. Falcón es un ex chavista que hace años se distanció del gobierno bolivariano y que hoy lidera el sector más dialoguista de la oposición venezolana. Esta semana admitió que no descarta postularse a la presidencia del país en 2018.

Pocas horas después de que se conocieran los resultados electorales, y cuando la plana mayor de la MUD ya ponía en duda la transparencia del escrutinio, Falcón salió a hablar en conferencia de prensa. “En una elección se puede ganar o perder, y responsablemente yo digo: perdimos. Así de sencillo. Y eso hay que aceptarlo, porque también hay que tener gallardía para reconocer la verdad en la adversidad”.
Falcón es hoy un rara avis entre los líderes de la oposición venezolana. Líder y fundador de su fuerza Alianza Progresista, forma parte del denominado G9 opositor, como se conoce a la dirección ampliada de la MUD que también incluye, entre otros, al ex candidato presidencial Henrique Capriles Radonski. Falcón pertenece al sector más dialoguista de la MUD. Incluso ha llegado a promover la conformación de un “gobierno de unidad nacional” para superar la crisis en Venezuela.

Estuvo a punto de quedarse fuera de las frustradas negociaciones entre la oposición, el gobierno y mediadores internacionales, pero a último momento logró que José Luis Rodríguez Zapatero lo convidara a la mesa. Una oportunidad de oro para un dirigente que se presenta como el gran promotor de la “avenida del medio” en su versión venezolana.

Falcón conoce bien a sus interlocutores: fue gobernador chavista hasta 2010. Aunque fue un aliado clave de Hugo Chávez en el estado de Lara, uno de los más poblados del país, siempre tuvo un estilo propio que lo diferenciaba de la obsecuencia de sus pares hacia el líder bolivariano. En esos años, era uno de los pocos dirigentes que cosechaban votos oficialistas y opositores.

Cuando rompió con el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), le envió una carta a Chávez en la que lamentó que la organización haya “sido minada por la burocracia, la ausencia, el clientelismo, el grupalismo y un mal entendido concepto de lealtad”. Su alejamiento del chavismo fue progresivo. Primero se incorporó al partido Patria Para Todos (PPT), una fuerza menor que apoyaba a Chávez. Luego se sumó a la MUD y, finalmente, enfrentó a sus antiguos compañeros en las presidenciales de 2012.

Falcón es hoy un duro crítico de la figura de Maduro. Y es de esos rivales que incomodan al presidente venezolano y lo obligan a salirse del libreto. Sus pergaminos en el campo de la centroizquierda hacen que sea difícil para el chavismo acusarlo de “escuálido” o “agente del imperialismo”. En eso se parece a la ex fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, a quien Maduro señala como “traidora” por haberse despegado del chavismo y con quien Falcón siente cierta afinidad ideológica.

Esta semana le preguntaron si será candidato presidencial en 2018. “No puedo decir ‘de esta agua no beberé’”, respondió. Falcón evaluó que la oposición perdió las regionales por la alta abstención y sostuvo que el panorama puede revertirse el año próximo. Siempre y cuando se cumpla el llamado a elecciones.