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Hitler consumía drogas para convertirse en el "Superhombre Nazi"

El dictador soñó con convertirse en un ser indestructible. Nuevas revelaciones sobre su vida privada.

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Foto:Cedoc

En sus desesperados intentos por ser un líder mundial invencible, Adolfo Hitler (1889-1945) soñó con convertirse en el "superhombre nazi", un ser humano indestructible que demostrara que la raza aria era superior a todas, según "teología" nazi.

Para eso, se volvió adicto a las drogas, llegando a consumir cócteles de hasta 80 fármacos, según informes de su médico personal hallados recientemente y revelados por la prensa europea.

El líder alemán creía necesario demostrar que él era el espécimen perfecto para gobernar al mundo, un epítome de virilidad masculina, sin despertar sospechas sobre sus verdaderos trastornos mentales y de salud.

Ocultarlos fue una tarea difícil, por lo que el padre de la “raza superior” comenzó a abusar de las drogas, según consta en cartas y registros médicos del doctor personal de Hitler, Theodore Morell.

El doctor Morell suministraba a Hitler un cóctel de más de 80 fármacos, que incluían vitaminas y probióticos con semen de toro, veneno para ratas e incluso aceite para limpiar armas.

En los documentos se indica que Hitler sufría, entre otras dolencias, de un eczema crónico - picazón y resequedad de la piel-, persistentes dolores estomacales y flatulencias y calambres, para lo cual Morell le prescribió bacterias vivas.

Tras la guerra, las tropas aliadas encontraron en la residencia del Führer un armario repleto de medicamentos, entre los cuales había aceite de limpieza de pistolas y píldoras para los gases a base de veneno para ratas.

Luego de ser capturado, el doctor Morell -quien fue acusado de negligencia criminal- confesó que la administración de opiáceos, la morfina, barbitúricos y anfetaminas contribuyó a agravar el comportamiento esquizofrénico del dictador.

De acuerdo con los informes médicos encontrados, y revelados por National Geographic, otros doctores llegaron a advertirle al líder que Morell lo estaba envenenando, pero fueron despedidos y calificados de "tontos"por Hitler.

Las notas de Morell también revelan que el dictador estaba aterrorizado con la idea de padecer cáncer o incluso de resfriarse. Para todo esto, recurrió a la cocaína para aliviar dolores del pecho, garganta e incluso utilizó gotas oculares que contenían un 10% de esta droga.

El historiador Richard Evans, de la Universidad de Cambridge, se mostró convencido de que cuando Hitler iba a mantener una reunión con el dictador italiano Benito Mussolini fue “altamente drogado”para controlar su hiperactividad, tal y como lo hacía en otras ocasiones para disminuir la presión arterial.

Para el psiquiatra Nassir Ghaemi, entrevistado por NatGeo, el principal problema no era en si Hitler era o no adicto a las anfetaminas, sino que su uso afectó aún más el trastorno bipolar que padecía.

En su desesperación, el “superhombre nazi” recibió inyecciones para la virilidad que contenían extractos de glándulas de testículos de toros jóvenes, o líquido seminal de estos animales para aumentar su deseo sexual y poder mantenerse al día con las exigencias de su joven pareja, Eva Braun, 23 años más joven que el dictador.

Evans asegura que Morell "daba a Hitler una preparación llamada Testoviron, que contenía testosterona, por lo general antes de que Hitler se dispusiera a pasar una noche con Eva".

 

(*) Especial para Perfil.com



Darío Silva D'Andrea (*)