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Hollande blinda Francia ante el temor de un atentado de EI en la Eurocopa

El presidente desplegó 75 mil uniformados para proteger a 2,5 millones de espectadores. Lanzan una aplicación móvil antiterrorista.

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Foto:AFP

La matanza de Orlando y el asesinato de dos policías en París encendieron las alarmas de los servicios secretos en Francia, ante el temor que Estado Islámico aseste un sangriento golpe en plena Eurocopa, donde 2,5 millones de espectadores se reúnen diariamente en las principales ciudades del país para asistir a los partidos de fútbol de la máxima competencia continental.
El gobierno de François Hollande desplegó en los últimos días a 75 mil policías, militares y gendarmes, encargados de proteger a franceses y extranjeros de los terroristas del Califato. Muchos de ellos tienen como misión custodiar el estadio de Saint-Denis, recinto deportivo que fue uno de los blancos de los ataques del pasado 13 de noviembre, en el que murieron 130 personas.
El Palacio del Elíseo también prolongó el estado de emergencia que prevalece en Francia desde aquellos atentados y destinó 24 millones de euros para el megadispositivo de seguridad.
Pese a todas las precauciones, el jefe de inteligencia francés, Patrick Calvar, alertó hace unas semanas que su país se enfrentaba a la “amenaza más grande” de ataques islamistas. “Sabemos que Estado Islámico está planeando nuevos ataques. Tratarán de golpear lo más pronto posible y generar un gran impacto”, afirmó en la Asamblea Nacional, ante los parlamentarios galos. “De ser así, se trataría de una nueva forma de ataque, caracterizada por colocar artefactos explosivos en lugares donde haya grandes concentraciones de personas para generar un clima de pánico máximo”, agregó el director general de Seguridad Interior, la máxima agencia de contraespionaje y contraterrorismo en Francia.
Para prevenir esos ataques, el Ministerio de Interior francés lanzó, días antes de la Eurocopa, la aplicación para teléfonos móviles SAIP, que avisará con un mensaje a las personas que estén en las inmediaciones de un lugar donde puede haber un ataque inminente. La polémica medida, mediante la que el Estado tiene la potestad de localizar a cada smartphone que tenga el GPS activado, ofrecerá información sobre que está pasando y cómo permanecer seguros.

“Un cementerio”. Larossi Abballa, de 25 años, condenado en 2013 por reclutar yihadistas para una red afganopaquistaní, apuñaló el lunes al comandante de policía Jean Baptiste Salvaing y a su esposa, Jessica Schneider, administrativa del Ministerio del Interior, en presencia de su hijo de 3 años. Tras cometer el doble crimen, el atacante fue abatido por las fuerzas de seguridad, a 50 kilómetros de París. Según las autoridades, el terorrista francés había jurado lealtad a Abu Bakr al- Bagdadi, líder del Califato, y amenazado con hacer de la Eurocopa “un cementerio”. Dos presuntos cómplices de Abballa, Charaf Din Aberuz y Saad Rajraji, de 27 y 29 años respectivamente, fueron imputados ayer por la Justicia, acusados “de participación en una asociación ilícita de terrorismo”.
Alerta. La Eurocopa, que culminará el 10 de julio, tiene en vilo a las autoridades, que temen un gran atentado que reviva las trágicas imágenes de Le Bataclan y Charlie Hebdo.
El primer ministro francés, Manuel Valls, anunció que 9.700 personas están en la mira de los servicios de inteligencia, por ser “susceptibles” de radicalizarse. En la sesión de control al gobierno en la Asamblea Nacional, pidió que “toda la sociedad se movilice” para detener posibles ataques.
El zar de la inteligencia, Calvar, alertó: “Enfrentamos estructuras muy bien organizadas, jerarquizadas y militarizadas, integradas por individuos que se comunican permanentemente con su centro de mando, piden instrucciones y solicitan consejos técnicos. Esa comunicación es permanente y hasta ahora no hemos podido interceptarla”.
Minutos antes y después de cada partido, Francia contiene el aliento y se estremece, ante el temor de un nuevo atentado que eclipse la pasión de miles de hinchas en la Eurocopa.

 

A la defensiva en Siria e Irak

Los yihadistas de Estado Islámico (EI) contraatacaron ayer con combatientes suicidas y coches bomba para defender sus feudos de Minbej y Tabqa, en el norte de Siria.
El grupo se enfrenta desde el 31 de mayo a una ofensiva lanzada por combatientes árabes y kurdos de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que intentan arrebatarle Minbej, un bastión de los yihadistas vecino de Turquía.
Estado Islámico también está perdiendo territorio en Irak, donde el ejército retomó el control de Fallujah, donde estaba emplazado el cuartel general del Califato. Esa ciudad era controlada por Estado Islámico desde 2014.
Mientras retrocede en Medio Oriente, EI amenaza con asestar nuevos golpes en Europa.



Leandro Dario