INTERNACIONAL


La amistad y los negocios de Macri y Trump

Se conocen desde hace varios años. El emprendimiento que tuvieron en NY. La posible relación bilateral si gana el republicano.

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Foto:AFP / DyN

En la teoría de las relaciones internacionales existe un concepto denominado “diplomacia presidencial”. Se trata de un término que permite señalar la importancia que puede tener para las negociaciones internacionales la relación personal entre dos líderes mundiales, una sintonía que les permitiría resolver conflictos bilaterales en momentos en los que la burocracia de la diplomacia tradicional no alcanzaría a superarlos. En pocas palabras: cuando hay química entre dos presidentes, las relaciones entre sus países podrían mejorar gracias a la empatía de esos jefes de Estado.

Algo de eso pasó entre Carlos Menem y George Bush en los noventa cuando el peronista y el republicano, padre de George W. Bush, alcanzaron una simpatía que se prolongó en los campos de golf y los escenarios internacionales, incluso cuando ambos presidentes habían dejado el poder. La sinergia entre Argentina y Estados Unidos, recuerdan los nostálgicos de aquellas “relaciones carnales”, nunca antes había alcanzado un grado tan elevado.

¿Por qué recordar la amistad de un presidente argentino y un presidente estadounidense? Porque si las encuestas no se equivocan al anticipar un cada vez menos impensado triunfo de Donald Trump ante Hillary Clinton, la relación especial entre la Casa Rosada y la Casa Blanca podría repetirse entre una Argentina gobernada por Mauricio Macri y un Estados Unidos administrado por el sorpresivo magnate norteamericano.

A contramano de los líderes de todo el mundo, que se preocupan por la cada vez más posible llegada de Trump a Washington --especialmente en América Latina, por sus declaraciones xenófobas--, Macri podría estar celebrando los sondeos que posicionan al candidato del Partido Republicano por primera vez por encima de Hillary. Es que los Macri y los Trump cultivan una relación afectiva, originada en los negocios, hace ya varias décadas.

Aunque el presidente argentino no se deja tentar por marcar públicamente su preferencia, y remarca que conoce a Hillary por el trabajo de la candidata del Partido Demócrata al frente de la Fundación Clinton, Macri también aclara que la relación personal que tiene con el empresario estadounidense comenzó hace bastante tiempo.

Los dos empresarios devenidos en políticos se conocieron cuando el argentino tenía 24 años y el norteamericano 40. “Es una larga historia, de hace mucho tiempo. Fue cuando tuve que cerrar un negocio familiar en Nueva York”, le dijo Macri a la cadena estadounidense CBS, cuando le preguntaron por sus vínculos comerciales con el republicano. En esa entrevista, transmitida para los Estados Unidos, Macri reconoció que las gestiones que tuvo que realizar con Trump representaron su debut en los emprendimientos internacionales.

La historia fue revelada en Estados Unidos en la biografía del magnate neoyorkino, titulada Trump: The Deals and the Downfall (Trump: los negocios y la caída), escrita por el periodista Wayne Barret, que realizó investigaciones para Newsweek y también fue docente de Periodismo en la Universidad de Columbia. En la Argentina, los vínculos entre la familia Trump y la familia Macri fueron expuestos en El Pibe, la primera biografía política del líder del PRO, escrita por la ex periodista Gabriela Cerruti, hoy legisladora porteña por Nuevo Encuentro, partido aliado al kirchnerismo y fundado por Martín Sabbatella.

Desde 1979 hasta 1984, el Grupo Macri quiso construir conjuntamente con el Grupo Trump un edificio de 150 pisos en Nueva York, sobre una propiedad que Franco Macri había comprado en el lado oeste de Manhattan. El Proyecto Lincoln West no prosperó, pero generó una muy buena relación entre los empresarios y, con el tiempo, Trump empezó a visitar a sus amigos argentinos para alojarse en la quinta Los Abrojos --el refugio que Macri tiene en el partido bonaerense de Malvinas Argentinas--, o en la mansión que la familia del ex presidente de Boca tiene en Punta del Este.

“Me encanta Buenos Aires, es una hermosa ciudad. Conozco grandes hombres de negocios en la región, como Macri. Es un buen tipo”, confesó Trump en 2012 al diario La Nación, cuando anunció una inversión de 100 de millones de dólares en la Trump Tower, construida, precisamente, en Punta del Este. “Conozco a los dos (Macri), al padre y al hijo, que ahora es jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Me caen bien y creo que son una gran familia. Me dijeron que el hijo está haciendo un buen trabajo en Buenos Aires. Aprovecho para mandarle mis saludos”, completó en aquella entrevista el empresario que tiene un imperio formado por emprendimientos inmobiliarios y cadenas de hoteles en las principales ciudades del mundo.

Esta misma semana, el New York Times publicó en tapa un interrogante que mantiene en vilo a los Estados Unidos: “¿Puede ganar Trump? Esta es la batalla decisiva”, refiriéndose al hipotético gobierno del magnate, que según la revista Forbes tiene una fortuna valuada en 4.100 millones de dólares. Quizá Macri ya respondió la pregunta y espera que su viejo amigo se convierta en el sucesor de Barack Obama.

Eso podría explicar por qué el subconsciente traicionó a Macri hace unas semanas, cuando en una conferencia de prensa se refirió a Trump como “el presidente” de los Estados Unidos.

(*) @rodrigo_lloret



Rodrigo Lloret (*)