INTERNACIONAL GEOPOLITICA Y ENERGIA

La guerra económica de EE.UU. y la OPEP detrás de la caída del petróleo

El precio del barril de crudo bajó 47% en los últimos seis meses. La puja entre Washington, que apostó por el shale oil, y Arabia Saudita, propietaria de las mayores reservas del mundo.

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Foto:Cedoc Perfil

El oro negro ya no es lo que era. Desde junio, el precio del barril de petróleo se desplomó un 47%, cayendo desde 107 a 57 dólares. La baja provocó un tembladeral en el mapa geopolítico y dejó ganadores y perdedores. En todas las bolsas del mundo, los inversores se tomaron esta semana la cabeza, cuando los papeles de empresas energéticas cayeron en promedio un 12% y provocaron súbitas pérdidas millonarias. También estalló una crisis dentro de la Organización de Países de Exportadores de Petróleo (OPEP), donde primó la posición de Arabia Saudita de no recortar la producción de crudo. En Estados Unidos, en tanto, la evolución de la commodity desinfló las expectativas depositadas en el shale oil y shale gas, cuyo costo de extracción es superior al valor actual del crudo convencional. Por otro lado, también favoreció a los consumidores y a las industrias, que se beneficiaron por la caída de uno de sus principales costos de producción.

Las causas. El principal motivo de la caída del precio del petróleo es un aumento en la producción y, al mismo tiempo, un descenso de la demanda global, debido a la desaceleración de la economía china. “El crecimiento continuo de la producción de crudo en Estados Unidos provocado por la fractura hidráulica y la perforación horizontal, junto con el aumento de la producción en Libia e Irak, trajo más petróleo al mercado del que se había anticipado previamente”, explicó a PERFIL Deborah Gordon, directora del Programa de Energía y Clima del Carnegie Endowment for International Peace. Otro de los elementos clave es la expectativa de que el precio siga en 2015 en los niveles actuales, tras la negativa de la OPEP a recortar la producción.

“El petróleo es la commodity más importante geopolíticamente y cualquier cambio estructural en los mercados resonará en todo el mundo, dejando ganadores y perdedores”, consideró en un informe reciente el sitio de inteligencia Stratfor, comandado por el politólogo húngaro norteamericano George Friedman. La puja internacional por el precio del oro negro involucra a Estados Unidos –el mayor productor mundial–, Rusia, Irán, Venezuela y Arabia Saudita, entre otros. Los más perjudicados son los países gobernados por Vladimir Putin, Nicolás Maduro y Hassan Rouhani, cuyas finanzas dependen en gran medida de la exportación de crudo. Los beneficiados, en tanto, son los grandes importadores, como los miembros de la Unión Europea, India, Japón y Turquía.  

Pulseada. Washington y Riad, por su parte, son los jugadores más fuertes del mercado. Desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca, se puso como objetivo la autonomía energética. Para lograr eso, aumentó la producción de petróleo convencional, al tiempo que impulsó grandes inversiones en shale oil y shale gas. El reino árabe, que genera un tercio de la producción de la OPEP, apuesta por mantener un precio bajo del crudo, para desalentar la inversión norteamericana en nuevas técnicas de perforación. “Arabia Saudita, en particular, parece consciente de la experiencia de la década de 1970, cuando un gran salto en el precio provocó enormes inversiones en nuevos campos, dando lugar a una década de exceso en la demanda. Los saudíes parecen ahora impulsar una táctica diferente: dejar que caigan los precios y sacar del negocio a productores con costos más altos”, consideró la revista británica The Economist.
Sin embargo, la pulseada entre Washington y Riad aún no está definida. “Los bajos precios están forzando a los productores norteamericanos de shale oil a ser más eficientes. Las compañías que sobrevivan a esta caída serán más sustentables en el largo plazo”, dijo Gordon a este diario.
Si bien la caída de la cotización perjudica en el mediano y largo plazo a las inversiones en Vaca Muerta, el panorama favorece a la Argentina en el corto plazo. Según el ex secretario de Energía, Daniel Montamat, la baja del crudo ahorraría 2.400 millones de dólares en reservas al Banco Central en 2015.
Motor de guerras y pujas económicas, el oro negro aún rediseña la política mundial.



Leandro Dario