INTERNACIONAL TIROTEO EN WASHINGTON


La mujer que atacó a la Casa Blanca tenía depresión posparto

dpa/ap/afp Desde Washington No integraba una célula de Al Qaeda ni era terrorista. Miriam Carey, la mujer abatida el jueves por la policía en Washington, tenía problemas mentales y padecía de esquizofrenia, alucinaciones y depresión posparto tras un embarazo no deseado. La joven estaba convencida de que era espiada por el presidente Barack Obama. “Pensaba que Obama había puesto su casa bajo vigilancia electrónica, que su vida era transmitida en televisión”, dijo Eric Francis, el compañero y padre de su hija, la pequeña Erica. La niña, de poco más de un año, estaba en el automóvil con su madre en la persecución por la Casa Blanca y el Capitolio. Resultó milagrosamente ilesa en el intenso tiroteo al estilo Far West que culminó con la muerte de Miriam. La higienista dental creía que Obama vigilaba su departamento en Stanford, la localidad de Connecticut donde se había mudado cuando los alquileres en Brooklyn subieron hasta las estrellas. Su madre, Idella, creía que Miriam había llevado a Erica al médico cuando, en cambio, su vehículo intentó superar un puesto de control externo de la Casa Blanca en Washington, antes de darse a la fuga. Tras el incidente, fue perseguida por el Servicio Secreto y la policía hasta los pies de Capitol Hill, donde fue ejecutada brutalmente. Los psiquiatras, que observan un aumento en los últimos tiempos de casos como el suyo, lo llaman el síndrome Truman Show, por el título de la película en la que Jim Carrey interpretó a un joven que, sin saberlo, era el centro de un reality show. Quienes sufren ese trastorno escuchan voces que los empujan a actos irracionales, como cuando hace dos semanas un hombre abrió fuego contra el Navy Yard –una base de la Marina– y mató a 12 personas antes de ser ejecutado. La familia de la joven aún estaba estupefacta cuando la policía acudió ayer a su departamento para indagar sobre las posibles causas que la empujaron a estrellarse contra la Casa Blanca. Allí, las autoridades hallaron psicofármacos antiesquizofrenia y antidepresivos, además de una carta, dirigida a Francis, que contenía un polvo blanco sospechoso. La sustancia fue inmediatamente enviada a un laboratorio para ser analizada. El jueves, Washington se paralizó ante la posibilidad de un atentado. Sin embargo, con el correr de las horas cobró fuerza la hipótesis que apuntaba a Miriam como otra víctima de la paranoia en los Estados Unidos. Un efecto colateral más en la guerra contra el terrorismo. El incidente comenzó cuando el congresista republicano Bill Posey, que estaba en la zona del balcón del Capitolio, dijo que escuchó “cinco o seis disparos” de arma de fuego. La situación se produjo en medio de una grave crisis político-económica que tiene como foco central al Congreso. Esta semana se produjo el shutdown que paraliza al gobierno norteamericano.



Redacción de Perfil.com