INTERNACIONAL ENTREVISTA A CARLOS MARTINEZ MENDOZA


“No censuramos ni celebramos el cambio de postura argentino frente a Venezuela”

El embajador venezolano recibió a PERFIL tras las suspicacias por el giro en la OEA que impulsó Malcorra. Criticó el pedido opositor de revocatorio y admitió errores económicos.


Foto:Marcelo Silvestro
Carlos Eduardo Martínez Mendoza es un chavista de la vieja guardia. Militar de formación y ex compañero de armas de Hugo Chávez, representa a Venezuela en la Argentina desde hace cinco años. En su despacho en la embajada venezolana en Buenos Aires, Martínez recibió a PERFIL para exponer la postura del gobierno de Nicolás Maduro sobre la batalla política y la crisis económica que tienen a su país en el centro de la escena mediática. Lo hizo en medio de suspicacias por la visible suavización de la postura argentina sobre Venezuela en la OEA, impulsada por la canciller Susana Malcorra, quien es candidata a la Secretaría General de la ONU. Ocurre que, este año, Venezuela tiene asiento y voto en el Consejo de Seguridad de ese organismo. “No censuramos ni celebramos el cambio de posición argentino”, afirmó el embajador, y dijo que “todavía no es momento de evaluar” la postulación de Malcorra.
—¿Qué opina del llamado al diálogo en Venezuela que hizo esta semana la OEA?
—El acuerdo alcanzado expresó algunos de los principios que nosotros habíamos exigido de entrada. Orienta a la búsqueda de un diálogo entre el gobierno, la oposición y las fuerzas vivas del país. Al mismo tiempo, señala la importancia de respetar los mecanismos constitucionales propios de cada nación y la autodeterminación de los pueblos. Los problemas de Venezuela deben ser resueltos por los venezolanos. Somos un país con una vocación democrática histórica e incuestionable. En los días previos al debate, el secretario general de la OEA había lanzado una campaña mediática para instalar la idea de que las instituciones no funcionan en Venezuela, para congraciarse con una oposición antidemocrática y vinculada al establishment norteamericano. El secretario Almagro invocó la Carta Democrática basándose en presupuestos falsos. Creo que su iniciativa fracasó por dos razones. Primero, porque Almagro se deslegitimó ante los países miembros al comportarse como un guapo de barrio. Segundo, porque su propuesta incurrió en una violación flagrante de las normas procedimentales previstas en la Carta Interamericana.
—La delegación argentina lideró la iniciativa para moderar la propuesta original de Almagro. ¿Cómo interpretan la suavización de la postura argentina?
—Creo que el contexto en el que se dio la reunión condicionó las posturas individuales. En los diálogos previos se percibió un ambiente de opiniones heterogéneas. Hoy existe un sentimiento general más proclive al consenso que a la imposición. Nosotros no censuramos ni celebramos el cambio de postura argentino.
—¿El gobierno argentino los sondeó por la candidatura de Malcorra a la ONU?
—No. Debemos partir de la premisa de que la canciller responde a la agenda de su país y no a la suya propia.
—¿Venezuela apoyará la candidatura de la canciller?
—No es un tema que hoy tenga prioridad. Cuando llegue el momento, nuestro gobierno lo evaluará.
—La oposición venezolana dice que el gobierno intenta impedir un revocatorio contra Maduro este año. ¿Es así?
—La oposición pudo haber convocado al referéndum en enero, pero no lo hizo porque apostaba a que nuestro gobierno se caía. Pero eso no ocurrió. Entonces iniciaron el trámite del revocatorio, pero la realidad es que ellos no querían el referéndum porque celebrarlo implicaría reconocer un instrumento de la Constitución Bolivariana. Y el objetivo final de ellos no somos nosotros, sino eliminar nuestra Constitución. Ellos saben que el lapso legal para concretar el revocatorio demora entre ocho y nueve meses. Nosotros mismos les recordamos en enero que lo convocaran, y no lo hicieron. No tenemos ningún problema con el revocatorio, pero debe hacerse en el marco de la ley.
—¿Qué autocrítica hacen por la crisis económica?
—Más allá de los problemas generados por una palpable guerra económica y un boicot nacional e internacional, y de la caída abrupta del precio del petróleo, el presidente Maduro ha sido el primero en reconocer errores propios. Hay un desgaste natural por 17 años de gobierno, sumado a un asedio político permanente de la oposición que obstaculizó el camino para diversificar la economía. Es cierto que pudimos haber tomado decisiones para reducir la capacidad de ciertos sectores de condicionar nuestra economía. Pero nadie puede decir que este gobierno no se abocó a resolver estos temas. Esta es una crisis coyuntural, no estructural. Inflación y escasez sólo se resuelven con producción, y en eso estamos. Los sectores populares tienen plena conciencia de lo que ocurre, y resisten estoicamente

Facundo F. Barrio