INTERNACIONAL HOY TERMINA SU HISTORICA GIRA

“No se avergüencen de sus tradiciones”, pidió el Papa a los hispanos

Tras dejar Nueva York, Francisco llegó a Filadelfia y respaldó a los inmigrantes, que reclaman una reforma que legalice su permanencia en EE.UU. Elogió la globalización “que une” y pidió libertad religiosa.

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Inmigrantes, mujeres y laicos fueron los principales destinatarios de las palabras de Francisco en su penúltimo día en Estados Unidos. Por la mañana, el Papa dejó Nueva York y viajó a Filadelfia, donde continuó su maratónica agenda con una misa y un encuentro con inmigrantes en la cuna de la independencia norteamericana. Como en sus anteriores escalas, una multitud se agolpó para saludarlo, estrechar su mano y fotografiarlo. Pero también para escuchar sus palabras, que tuvieron un fuerte contenido político y social. “Ustedes traen muchos dones a su nueva nación. No se avergüencen nunca de sus tradiciones”, le dijo a la comunidad latina en el Benjamin Franklin Park, ante la atenta mirada de 40 mil personas.
Desde el atril usado por el presidente Abraham Lincoln en el discurso de Gettysburg, el Pontífice apoyó a los sin papeles en momentos en que el debate por la reforma migratoria parece estar paralizado. “Muchos de ustedes han emigrado a este país con un gran costo personal, pero con la esperanza de construir una nueva vida. No se desanimen por las dificultades que tengan que afrontar”, les confió, al tiempo que les pidió ser “ciudadanos responsables”.
Los latinos que se agolparon en el Independence Mall se esperanzaron con un cambio político en EE.UU. tras las palabras del Papa. “Fueron muy importantes las charlas que tuvo en Washington. Me parece que los tocó. Es una persona muy importante y los puso en un compromiso”, dijo Carlos Moreta, un argentino de 62 años que acudió al evento.
Francisco también se expresó a favor de “la globalización que une”, pero pidió que ese proceso “respete la riqueza y particularidad de cada persona y cada pueblo”. En relación con la libertad religiosa –una de las preocupaciones globales del Vaticano–, urgió a los norteamericanos a recordar la historia para evitar errores del pasado. “En un mundo en el que diversas formas de tiranía moderna tratan de suprimir la libertad religiosa, o de reducirla a una subcultura (...), o de utilizar la religión como pretexto para el odio y la brutalidad, es necesario que los fieles de las diversas religiones unan sus voces para clamar por la paz, la tolerancia y el respeto”, indicó.

Mujeres y laicos. En una homilía en la catedral de San Pedro y San Pablo, el religioso llamó a una participación más activa de los laicos y de las mujeres en la Iglesia católica. “El futuro de la Iglesia, en una sociedad que cambia rápidamente, reclama ya desde ahora una participación de los laicos mucho más activa”, dijo en su primera alocución en Filadelfia, en la que destacó el rol en esa ciudad de una mujer laica, santa Catalina Drexler, canonizada por Juan Pablo II.
Por la tarde visitó el Independence Mall, donde habló sobre inmigración y libertad religiosa ante 50 mil personas, entre ellas integrantes de la comunidad latina.
“Francisco se ha convertido en el crítico mundial más poderoso de la desigualdad que socava a sociedades en todo el planeta”, opinó el alcalde de Nueva York, Bill De Blasio.
Jorge Bergoglio culminará hoy su estadía en Estados Unidos con una visita a una prisión, un encuentro con obispos y una misa que clausurará el Encuentro Mundial de las Familias.


Dolores de cadera, los motivos de su renguera
El tropezón de Francisco al subir las escaleras para abordar el avión que lo llevaría de Nueva York a Filadelfia sorprendió a todos. Quien reveló el motivo de su renguera fue el vocero de la Santa Sede, Federico Lombardi, que admitió que el Papa padece dolores en la cadera y es sometido a sesiones “regulares de fisioterapia”. Al ser consultado sobre su tambaleante caminar, el religioso afirmó: “El Papa sufre problemas en el movimiento de sus piernas. Algunos días está mejor que otros. Durante un viaje como éste, en el que debe desplazarse a menudo, está un poco fatigado físicamente. Es normal. Pero felizmente duerme muy bien”, precisó el padre Lombardi.
A sus 78 años, el Papa, que culmina una gira de ocho días por Cuba y Estados Unidos, camina lentamente y rengueando. Cuando sube o baja escalones cerca de un altar o en un atrio, uno de los sacerdotes que lo acompañan a menudo lo toma discretamente del brazo para ayudarlo. Pero a él no parece gustarle mucho esta ayuda. La intensa agenda, que incluyó maratónicas jornadas de 12 horas de actividades, acentuó su dolor.



Leandro Dario