INTERNACIONAL PYONGYANG BAJO FUEGO

Norcorea redobla su desafío nuclear para desalentar un ataque de EE.UU.

El régimen de Kim Jong-un acelera su programa militar en respuesta a las amenazas que percibe de sus vecinos y la Casa Blanca. El regreso de la Teoría de la Disuasión.

Pioneros asiaticos. Kim enroló a niños en el ejército de su país.
Pioneros asiaticos. Kim enroló a niños en el ejército de su país. Foto:Cedoc Perfil
La información sobre Corea del Norte escasea en Occidente, frecuentemente es sesgada, incompleta e incluso distorsionada. El régimen comunista gobernado por Kim Jong-un está en boca de todos por sus peligrosas pruebas nucleares, aunque nadie fuera del país –salvo China– conoce con detalle el alcance de sus misiles balísticos, ni la cantidad y el poder de destrucción de sus ojivas. Mientras tanto, Pyongyang despliega una peligrosa táctica: exhibe su músculo militar para desalentar un ataque de sus enemigos,  que conforman una poderosa coalición liderada por Estados Unidos.

Corea del Norte se siente amenazada y actúa en consecuencia. “Los líderes de Corea del Norte piensan que su principal amenaza es acabar como Saddam Hussein o Muammar Kadafi. Temen que una coalición internacional liderada o apoyada por Estados Unidos les lleve a perder el poder y ser ejecutados”, afirmó a PERFIL Ramón Pacheco Pardo, profesor del King’s College de Londres. Haber sido incluido en el “Eje del Mal” por el ex presidente George W. Bush no pasó inadvertido para Pyongyang, que aceleró en los últimos años su programa nuclear. “Cuando Corea del Norte empezó a desarrollar su programa durante la Guerra Fría, obtener mayor prestigio a nivel internacional era tan importante como protegerse ante una posible invasión, que pasó a ser su mayor obsesión después de las ejecuciones de Hussein y Kadafi”, agregó el académico.

La política exterior de Pyongyang gira en torno a esa hipótesis de conflicto. El Pentágono dispone de 83 bases en Corea del Sur, que albergan a 35 mil uniformados, y 112 en Japón, donde hay 40 mil militares. Además, cuenta con bases aéreas y navales en Guam y Hawaii. La Séptima Flota es otra de las espadas norteamericanas en Asia Pacífico.

Sus otros enemigos son Seúl y Tokio, los más estrechos aliados de Estados Unidos en la región. Con su vecino del sur nunca firmó la paz tras la guerra de 1950-1953. Kim busca evitar el desplome económico de su régimen y la unificación bajo el liderazgo de Corea del Sur. 

Japón tampoco despierta simpatías entre los norcoreanos. Tokio colonizó la península en la primera mitad del siglo XX. Con China, en tanto, hay una relación ambivalente: es su principal aliado, pero también le transmitió su malestar por las pruebas nucleares cerca de la frontera.

Fred Kaplan, analista de seguridad internacional, cree que Kim es cualquier cosa menos un “suicida”. “Su principal propósito parece ser la preservación. La disuasión es probablemente la razón por la que se está apurando para alcanzar el estatus de poder nuclear –está tratando de disuadir a Estados Unidos y otros países de no atacarlo–”, escribió en Slate, al recordar la Teoría de la Disuasión, esgrimida en la Guerra Fría por el secretario de Defensa Robert McNamara, ante el temor de una Destrucción Mutua Asegurada.

Alerta. Seúl advirtió ayer que el régimen norcoreano llevaría a cabo este fin de semana un nuevo ensayo de un misil intercontinental, coincidiendo con el 69 aniversario de la fundación del país. De confirmarse, sería la séptima prueba nuclear de Pyongyang, que redobla la apuesta cuando más amenazado se siente.