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Obama prometió que la NSA dejará de espiar a los líderes “aliados y amigos”

El presidente de EEUU anunció reformas a la vigilancia masiva, pero justificó el espionaje. Mensaje a Snowden.

Foto:AFP

Como un equilibrista, Barack Obama anunció ayer significativas reformas en los programas de espionaje de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y al mismo tiempo defendió y justificó el accionar de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos. Luego de siete meses de filtraciones sobre la vigilancia de la NSA a millones de ciudadanos globales y a decenas de jefes de Estado, el presidente estadounidense garantizó que limitará la recolección masiva de datos privados y cancelará las escuchas a los "más próximos amigos y aliados" de su gobierno.

El esperado discurso de Obama en el Departamento de Justicia buscó cerrar el mayor escándalo internacional de 2013 y reparar la confianza en la capacidad del Estado para armonizar los objetivos de seguridad con el respeto a la privacidad de los individuos. Pero, a la vez, el mandatario procuró no criticar en absoluto el accionar de la NSA.

"Quiero ser claro: nuestras agencias de inteligencia continuarán recogiendo información sobre las intenciones de los gobiernos alrededor del mundo –aclaró–. Todos los servicios de inteligencia lo hacen y no vamos a pedir disculpas porque los nuestros son más eficientes". Sin embargo, admitió que los aliados de Washington necesitan sentirse "verdaderos socios", por lo que ordenó terminar con el espionaje a los mandatarios amigos.

Obama sostuvo que no detectó signos de abuso en los programas de vigilancia telefónica y digital de la NSA, e incluso afirmó que éstos “salvaron vidas inocentes” en la lucha contra el terrorismo. Pero reconoció que las prácticas de la Agencia podrían derivar en excesos en el futuro, por lo que impulsa un “nuevo abordaje” en su funcionamiento.

Las reformas que anunció Obama recogen algunas de las recomendaciones que un comité de expertos había hecho semanas atrás en un informe de 300 páginas. Pero son lo suficientemente moderadas como para no alterar los ánimos del Pentágono, cuyos jefes habían expresado ciertos reparos sobre las modificaciones en la Agencia.

El mayor cambio será en el programa de vigilancia telefónica sobre ciudadanos estadounidenses. La megabase que almacena todos esos datos quedará fuera del control de la NSA y sus miembros necesitarán una orden judicial para acceder a ellos. Obama instruyó al fiscal general Eric Holder para que en un plazo de dos meses le proponga un sitio de almacenaje alternativo. Así, la famosa Sección 215 dejará de existir "tal como existe actualmente".

Del lado del debe, Obama no anunció reformas concretas que protejan la privacidad de ciudadanos no estadounidenses que viven en los Estados Unidos o en el extranjero. Aunque prometió que pondrá en estudio nuevas restricciones sobre el uso del gobierno de esos datos, los programas de la NSA que permiten acceder a mensajes de texto, contactos, ubicación geográfica y datos bancarios seguirán intactos.

El mandatario dedicó un párrafo aparte a Edward Snowden: "La defensa de nuestra nación depende de la fidelidad de los encargados de proteger nuestros secretos. Si cualquiera puede revelar información clasificada, no podremos proteger a nuestro pueblo".


Facundo F. Barrio