INTERNACIONAL HIPERACTIVIDAD EN LA CASA BLANCA

Obama quema las naves pese al síndrome del ‘pato rengo’

En la recta final hacia el fin de su mandato, busca cerrar en simultáneo múltiples frentes de batalla. Los republicanos pueden frustrar su legado.

Foto:Pete Souza (casa blanca)

En la recta final hacia el fin de su mandato, Barack Obama pisa el acelerador. A menos de un año de abandonar para siempre la Casa Blanca, el presidente de los Estados Unidos se propone cerrar en simultáneo múltiples frentes de batalla que ha prometido atacar. Obama sabe que sus esfuerzos por dejar un legado histórico forman parte de una carrera contrarreloj: a partir del 8 de noviembre, cuando se elija a su sucesor, el mandatario sentirá el peso completo del síndrome del “pato rengo”. En los últimos meses, Obama se ubicó en el centro del ring como pocas veces lo había hecho antes. Tomó la iniciativa sobre asuntos que requieren de grandes consensos para progresar. En su haber ya tiene los deshielos con Cuba e Irán, y ahora va por más. En la lucha por capitalizar su último año en el poder, deberá lidiar con la beligerante mayoría republicana en el Congreso.

1 Guantánamo. Esta semana, Obama presentó su plan para cerrar la cárcel de Guantánamo, una promesa postergada desde 2008. El presidente enviará un proyecto de ley al Congreso que prevé el traslado de 56 presos (sin autorización para viajar) a otras prisiones dentro de los Estados Unidos. Ese punto será objeto de polémica ya que muchos miembros del Congreso han obstaculizado en varias ocasiones el traspaso de prisioneros a territorio estadounidense, bajo el argumento de que son una amenaza para la seguridad nacional.

2 Corte Suprema. La reciente muerte de Antonin Scalia, juez de la Corte Suprema, dejó al tribunal en un empate entre magistrados conservadores y progresistas tras 25 años de dominio conservador. Designar a un reemplazante afín al progresismo le permitiría a Obama avanzar en algunos proyectos claves. Pero los republicanos ya advirtieron que bloquearán cualquier candidatura ya que consideran que la designación debe esperar hasta que asuma el próximo presidente.

3 Inmigrantes. El equilibrio en la Corte se conecta con otro asunto prioritario para Obama: el status legal de millones de inmigrantes indocumentados. Antes de abril, el tribunal debe expedirse sobre los decretos presidenciales sobre migración que blindaron de la deportación a más de cuatro millones de “sin papeles”. La composición de la Corte será decisiva para esa estrategia migratoria.

4 Paz en Siria. Tras cinco años de guerra y más de 400 mil muertos, la comunidad internacional inició las primeras negociaciones para alcanzar una paz duradera en Siria. Aunque Washington es uno de los patrocinantes del diálogo, la Casa Blanca pugna porque un virtual acuerdo no fortalezca la posición de Bashar al Assad  y de sus aliados Rusia e Irán. Se trata de terminar la guerra, pero no a cualquier costo.

5 Acuerdo climático. En la cumbre sobre cambio climático en París, Obama y su par chino, Xi Jinping,  anunciaron su compromiso con un acuerdo global para reducir las emisiones de gases que pretende sustituir al fracasado protocolo de Kioto de 1997. El pacto deberá ser ratificado por los firmantes en abril. Aunque Obama expresó su voluntad política de hacerlo, en su país enfrenta presiones del lobby industrial y de líderes republicanos que incluso niegan la existencia del calentamiento global.

6 Aprobación del TPP. El pasado lunes, Obama dijo ser “cautamente optimista” sobre las chances de que el Congreso apruebe el Acuerdo Transpacífico de Libre Comercio (TPP) firmado con 11 países de la región Asia-Pacífico, que busca balancear la influencia de China en la región creando la mayor zona de libre comercio del mundo. En este tema, las voces críticas no son sólo republicanas: los candidatos demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders se han mostrado escépticos sobre el TPP.

7 Control de armas. Ante la negativa parlamentaria a restringir el acceso civil a armas de fuego, Obama busca ahora que los gobernadores se sumen a su presión sobre los legisladores. Del otro lado, la influyente Asociación Nacional del Rifle resiste el proyecto oficial con todo su poder de lobby



Facundo F. Barrio


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